Ciudad Abierta y Código CDMX: Los problemas públicos son de todos

En la ciudad latinoamericana llamada San Pedro de las Distopías se encontraron un activista, una académica, una emprendedora y un funcionario público frente a un enorme bache.

@ElActivista tuiteó: —¡La ciudad es un bache sin fondo!— y obtuvo 200 “me gusta” y 300 retuits. La académica escribió 25 páginas sobre el desgaste vial y el avance tecnológico de la industria del encarpetado en México, desde una aproximación comparativa entre ciudades, y participó en un panel internacional meses después. La empresaria hizo un pitch de venta: —¿Estás harto de caer en un bache? ¡Usa Alerta Bache y no sufras más!—. El funcionario público hizo un oficio con copia a cuatro direcciones involucradas, bajo la norma técnica 3, código B, numeral 8 fracciones IV, V, VII, se despidió con “saludos cordiales” y continuó con su siguiente oficio.

El bache sigue ahí.

Las ciudades y sociedades del mundo se enfrentan a problemas mucho más urgentes y complejos que un bache. La plataforma de innovación social +Acumen describe los problemas sociales complejos —en salud, agua, seguridad, educación, movilidad, medio ambiente, pobreza, democracia, entre otros— como nubes en el cielo, o sea, dinámicas, infinitas, impredecibles y difíciles de controlar, insertadas en un contexto de fuerzas estrechamente interconectadas.

La manera tradicional de abordar estos problemas, en nuestra Ciudad de México y en otras comunidades del planeta, no ha sido eficaz en superarlos.

En la Ciudad de México existen organizaciones e individuos dentro y fuera del gobierno, con conocimientos, herramientas y recursos destinados a entender y superar los problemas de la ciudad. Sin embargo, a veces parece que se preocupan más por vender una solución y por los protocolos formales de su sector, que por el desempeño real y evidenciable, con datos, de las soluciones que proponen. Muchas veces se quedan en su zona de confort, hablan su idioma sin importar si otros entienden, se conforman con su agenda y rechazan la novedad, generan conocimiento pero no lo comparten; pocas veces admiten o aprenden de sus errores. Y los problemas siguen ahí.

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¿Qué pasaría si estas organizaciones e individuos coordinaran esfuerzos para resolver problemas públicos y generar valor a partir del conocimiento abierto y el diálogo permanente?

Desde su origen en 2013, el Laboratorio para la Ciudad se hizo esta pregunta y se sumó al movimiento global de gobierno abierto, que se presenta como el nuevo paradigma del rol del Estado y del funcionamiento de la administración pública, en el que éste funciona como plataforma donde fluyen conocimiento y colaboraciones en una especie de transparencia radical y diálogo permanente.

Esto suena muy bien, sin embargo, el reto es titánico.

El diseño tradicional de las estructuras gubernamentales favorece los compartimentos de información, en vez de su libre flujo; los procesos lineales y rígidos de planeación, en vez de los procesos experimentales y de prototipado; las jerarquías centralizadas en lugar de las acciones descentralizadas y participativas; la acción basada en ideología en vez de en evidencia.

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El paradigma de la apertura es cómo hacer funcionar un nuevo software en un hardware viejo y obsoleto. No se corresponden. Sin embargo, hay soluciones posibles. Si queremos una ciudad cada vez más abierta, tenemos dos opciones:

  1. Rediseñar de tajo la democracia y la administración pública tal como las conocemos.
  2. Hackear el “diseño” de hardware existente, para que el nuevo paradigma de apertura funcione mejor.

El Laboratorio para la Ciudad ha elaborado una teoría de cambio, es decir, un marco estratégico que guía nuestras acciones. Esta teoría consiste en construir cimientos en el plano cultural: proponer nuevas narrativas, interacciones y mentalidad. Y en el plano estructural: crear nuevas infraestructuras tecnológicas e institucionales, para luego desarrollar proyectos que muestren cómo resolver problemas públicos y aprovechar oportunidades de mejora. Esto para la ciudad a partir de colaboraciones intersectoriales, datos y conocimiento abiertos, y participación ciudadana.

Al haber tantos fenómenos complejos y fascinantes en la ciudad ¿cómo escogemos en qué problemas públicos y oportunidades de mejora queremos experimentar?

Para responder esta pregunta, obtuvimos insumos de cuatro ejercicios:

  1. El Sondeo Imagina tu Ciudad: ejercicio que permitió revelar algunas prioridades desde la perspectiva de 31 mil habitantes y visitantes de la ciudad, en mil 400 colonias diferentes.
  2. Sobremesa Ciencia de Datos para la Ciudad: mesas de diálogo con la comunidad de ciencia de datos para identificar oportunidades de colaboración entre academia y gobierno para promover políticas públicas basadas en evidencia.
  3. 4º Encuentro de Gobierno Abierto: Soluciones para la Ciudad, espacio de encuentro público para captar necesidades en datos abiertos de organizaciones de la sociedad civil, así como para avanzar en los marcos de colaboración entre academia y gobierno.
  4. Reuniones entre el LabCDMX y dependencias de gobierno para identificar sus necesidades en materia tecnológica, de datos y de participación ciudadana.

A partir de estos insumos y en colaboración con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti), diseñamos el Seminario Ciencia de Datos para la Ciudad, un proceso de aprendizaje práctico en el que se articulan recursos, talentos, esfuerzos y conocimientos entre dependencias del gobierno de la Ciudad de México, instituciones académicas especializadas en ciencia de datos y organizaciones de la sociedad civil para pensar en soluciones a desafíos de política pública en la ciudad.

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En las primeras sesiones de trabajo, del 18 de abril al 16 de mayo de 2017, los más de 60 participantes del proceso integraron ocho mesas colaborativas, aprendieron sobre las fortalezas y limitaciones de cada sector, dimensionaron la complejidad de distintos problemas y definieron aquella parte de un problema que sí podían resolver. También diagnosticaron la disponibilidad y calidad de datos necesarios de ese problema y elaboraron ideas de prototipo de solución.

Un prototipo de solución es una ejecución provisional y experimental de una idea o proyecto de manera acotada —en términos geográficos y de producción— para ser analizado y evaluar su eficacia o posible implementación a una escala mayor. En este sentido, es un modelo, un primer ejemplar o una muestra de una solución.

Para desarrollar e implementar los prototipos de solución que idearon las mesas colaborativas se busca integrar a un cuarto actor esencial en la resolución de problemas públicos con ciencia de datos: las empresas tecnológicas. Para ello, se lanzó la segunda edición del programa Código para la Ciudad, que consiste en integrar a las mesas colaborativas del seminario y cocrear el prototipo final de solución, probarlo en el mundo real y evaluar su desempeño.

Colaborar con distintos actores implica trascender las zonas de confort de cada quién y realmente reunirse, deliberar y decidir en conjunto, reconociéndonos más como personas y menos como sectores. Entonces, si soy activista, aprender a hablar gobierno; si soy gobierno, aprender a hablar emprendedor; si soy académico, aprender a hablar activista, y así recuperar nuestra curiosidad por la novedad. Al final los problemas de la ciudad son públicos, es decir, son conocidos por y pertenecen a todos.

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Si te interesan estas metodologías para resolver problemas públicos, te sugerimos revisar el canvas para resolver problemas públicos del GovLab y el DIY toolkit en español de Nesta.