Ciudad Lúdica

La CDMX tiene una población de 2 millones 363 mil 748 niñas y niños, quienes son reconocidos a nivel internacional como sujetos de derecho, incluidos el derecho al juego y a la ciudad. También cuenta con leyes de avanzada que contemplan el derecho al juego y a la ciudad, inscritos en su nueva Constitución publicada en 2017. Sin embargo, no existe una planeación urbana que tome en cuenta a los niños, niñas y jóvenes, con todo que suman la cuarta parte de nuestra población, ni se ha pensado en conceptos como justicia espacial alrededor de sus necesidades lúdicas.

¿Pueden el juego y lo lúdico desarrollar nuevos paradigmas en torno a la planeación urbana y cultura ciudadana, y funcionar como herramientas de construcción de ciudad?, ¿se puede ayudar a visibilizar a la población infantil y crear nuevos mecanismos para que incidan en la ciudad misma y se vuelvan sujetos políticos en la sociedad?

Ciudad Lúdica es el área de investigación y acción del Laboratorio para la Ciudad, que busca  comprender cómo el juego puede reconfigurar imaginarios urbanos y provocar a la ciudadanía para tomar un papel activo en el proceso de creación de ciudad, a través de la implementación de proyectos y herramientas para posicionar la perspectiva infantil y el juego como un factor central para el diseño urbano y de políticas públicas, y regresar a niñas y niños al centro de la sociedad. Tiene como objetivo probar que el juego puede reactivar espacios subutilizados, instigar formas alternativas de resiliencia, mejorar el aprendizaje cotidiano, enriquecer diversas maneras de habitar la ciudad y finalmente regenerar el tejido urbano.

El juego está ligado a la creatividad, la exploración, la curiosidad y el pensamiento crítico; jugar nos ayuda a relajarnos, razonar y abordar los problemas desde otra perspectiva, favoreciendo exponencialmente el desarrollo infantil integral. Es a través del juego, especialmente en contacto con la naturaleza, que los niños desarrollan habilidades sociales, emocionales, físicas y cognitivas; aprenden a colaborar, solucionar problemas de diferentes maneras, autorregularse, reflexionar, comunicarse y empatizar con pensamientos diferentes, habilidades indispensables para la vida adulta.

Aunque existen muchos factores que determinan la salud, el comportamiento y el desarrollo integral de niñas y niños, el entorno circundante es uno de los factores clave, ya que afecta no sólo su infancia, también el resto de su vida adulta. El modelo de ciudad centrado en el automóvil desalienta a las personas para mantenerse activos durante el día ya sea caminando, moviéndose en bicicleta o jugando, dificulta la movilidad independiente de niñas y niños, y reduce su capacidad de navegar y experimentar la ciudad, lo cual se traduce en menos oportunidades de interacción social, exploraciones, aventuras y juego espontáneo. A nivel mundial, el 56 por ciento de niñas y niños pasa menos tiempo en exteriores que los prisioneros de alta seguridad en Estados Unidos, y el “número de niñas y niños con sobrepeso sigue incrementándose: se espera que alcance los 70 millones para 2025 (comparado con 41 millones en 2016); esta cifra aumenta en un 30 por ciento en países en vías de desarrollo.” Por sí solo, el juego no posee la capacidad para desarrollar todo el potencial de los seres humanos, pero si se le considera a la par de las necesidades básicas —salud, nutrición, educación y vivienda— puede intensificar, motivar y recompensar los ciclos continuos de adaptabilidad y entendimiento entre cuerpo, mente y el entorno físico.

Pensar una Ciudad Lúdica es una invitación a ver el juego como una herramienta de diseño y planeación urbana para generar espacios de asombro; lugares de encuentro entre generaciones y culturas donde se fomenten pláticas espontáneas y se promueva un ambiente de confianza. Es pensar espacios para  tomar en cuenta la perspectiva infantil para imaginar, a partir de hoy, ciudades más saludables, amables, habitables y sostenibles.

El creciente interés global de la relación entre niños y el entorno urbano se observa en diversos contextos y desde diversas áreas del saber humano. No obstante, aún hay mucho camino por recorrer para que estas iniciativas lleguen a tener un impacto en la forma física de las ciudades. Ejemplos claros de la importancia de incluir la perspectiva infantil en la creación de ciudad y de promover el derecho al juego para todos los niños se observan en varias ciudades, desde los clubes de mapeo en barrios de la India liderados por Humara Bachpan, los programas de talleres de arquitectura y urbanismo para niños dentro de escuelas primarias como Little Architect (Londres), Arkki (Finlandia) y Arquitectives (España), hasta el reto Play everywhere y el libro Playbook de Kaboom (Estados Unidos), entre algunos otros. Si bien, ninguna ciudad tiene la solución final, todas pueden aportar desde sus particularidades. En el LabCDMX creemos que la Ciudad de México puede aportar al avance de estos diálogos e investigaciones desde el contexto latinoamericano de una megalópolis.

Teoría de cambio

En la CDMX no ha existido históricamente una reflexión sobre justicia espacial con la perspectiva infantil al centro. Pero si se implementa una estrategia activa y en campo para desarrollar proyectos y herramientas que posicionen la perspectiva infantil y el juego como factores centrales para el diseño urbano y de políticas públicas, será posible a mediano y largo plazo:

  • Detonar el diálogo sobre la importancia de repensar continuamente el espacio público y las interacciones que sus ciudadanos tienen con el mismo desde un enfoque lúdico.
  • Impulsar la intervención en el espacio público para generar experiencias conjuntas e inesperadas catalizadoras de conexiones entre las personas y con el entorno inmediato, reforzando así la pertenencia a la ciudad y la conciencia ciudadana.
  • Desarrollar un marco teórico y práctico en torno al juego desde las particularidades de la Ciudad de México.
  • Probar que el juego puede servir como una herramienta para reactivar espacios subutilizados y como catalizador para regenerar el tejido urbano.
  • Desarrollar investigación y herramientas relevantes a nivel local e internacional en torno a procesos de participación infantil para hacer ciudad.
  • Entender y repensar a los niños y jóvenes de la Ciudad de México como sujetos de derechos.
  • Crear espacios, plataformas y herramientas nuevas para que niños y jóvenes puedan expresar sus opiniones y participar en la vida cívica y cultural de la ciudad.
  • Estimular a través del espacio público el pensamiento crítico, la creatividad, la curiosidad y la reflexión en los ciudadanos desde una edad temprana.
  • Promover y accionar con experimentos concretos el derecho al juego y a la ciudad con ejemplos claros y proyectos con evidencia en campo.
  • Impulsar políticas públicas urbanas que tomen en cuenta la perspectiva infantil y la importancia del juego en el desarrollo integral del ser humano.