Ciudad Propuesta

Se dice que, históricamente, la CDMX ha sido autoconstruida en un 60 por ciento. Así que pensar en la capacidad creativa de la ciudadanía no es cosa menor.

¿Cómo avanzar la noción de una mera participación ciudadana instrumentalizada o mecanismos cooptados hacia la regeneración urbana y revitalización comunitaria participativa?, ¿qué mecanismos, procesos y herramientas se necesitan para la generación de valor público y comunitario a través de los programas participativos? ¿Cómo democratizar la capacidad creativa e imaginativa, cómo replantear la participación desde los barrios?

Ciudad Propuesta es el área de investigación y acción del Laboratorio para la Ciudad enfocada en el estudio y fortalecimiento de la participación ciudadana desde los barrios, y reimaginando cómo podrían funcionar mejor los presupuestos participativos para lograrlo. Entendemos la participación ciudadana como un mecanismo para leer y narrar la ciudad, así como para revitalizar sus comunidades y territorios colectivamente. Centra sus esfuerzos en los programas participativos de la ciudad, específicamente en colaboración con las áreas encargadas de estos en los presupuestos participativos de la ciudad: los programas de Mejoramiento Barrial y Comunitario, y  Presupuesto Participativo a cargo del IECM. A partir de un análisis detallado e histórico que busca colocar el territorio en el centro, tiene como objetivo contribuir al entendimiento del despliegue espacial de estos programas.

Este eje de investigación plantea la importancia de instigar la imaginación ciudadana para la reinvención urbana; aborda cómo aprovechar el capital creativo de los habitantes de la ciudad para dirigirlo y verterlo de regreso en las calles, esquinas y plazas del espacio urbano; es decir, transformar el capital creativo en capital cívico. Aspira a poder en un futuro articular talentos ciudadanos,  al igual que, entre estos y profesionales de disciplinas urbanas, sociales y creativas, desarrollar mecanismos para facilitar el contagio de ideas dentro y entre barrios de la ciudad.

Busca también avanzar la noción tradicional de participación ciudadana hacia la regeneración urbana y revitalización comunitaria participativa, donde la participación no es el fin sino un medio poderoso en la generación de valor público y comunitario. Trabaja en el diseño de herramientas, procesos y mecanismos para contribuir a liberar el verdadero potencial de los presupuestos participativos como medios para imaginar, reinventar y revitalizar la ciudad y los territorios desde quienes viven en ella. En su primera fase (2016 – 2018) ha concentrado sus esfuerzos en generar mecanismos para promover la política pública basada en evidencia, así como otorgar mayor transparencia a los procesos a la par que se crean novedosas plataformas que ciudadanizan los programas.

Teoría de cambio

Partiendo del supuesto que simplemente abrir los procesos de participación no es suficiente y que además no es el fin en sí mismo, que tampoco su impacto y éxito se mide sólo por el número de personas que se involucran; si, por otro lado, sino que la participación va más allá, que no es un fin último, sino un fin pero sobretodo un medio de generación de valor público y comunitario, de regeneración urbana y revitalización comunitaria y con un gran potencial efecto multiplicador; también como un mecanismo de leer y narrar la ciudad, desde sus habitantes y sus distintos territorios.

Si:

1) Proveemos las condiciones, procesos y herramientas para que realmente la participación vaya en esa dirección,

2) En los programas participativos creamos y desplegamos procesos y herramientas para instigar la imaginación de la ciudadanía, facilitar el contagio de ideas, articular talentos ciudadanos (y entre ciudadanos y profesionales urbanos), transferir y fortalecer habilidades,

3) Además, se señala lo posible y se muestran casos que muestran lo que potencialmente se puede alcanzar,

4) Primero contribuimos a hacer de los presupuestos participativos una política pública más legible, accesible, navegable y que permita entender mejor su desempeño, implementación y resultados, estos presupuestos se fortalecerán,

5) Contribuimos a hacer más visible el despliegue territorial del programa a través de análisis espaciales,

6) Afinamos programas ya existentes como los presupuestos participativos de la ciudad —que además representan la política pública más replicada en tiempos modernos a nivel global, pero que no necesariamente se ha elucidado su verdadero potencial ni las herramientas para materializarlo,

Entonces:

1) Esta alcanzará lo que potencialmente puede hacer: generar cambio, derivar en valor público y comunitario, revitalizar la ciudad, sus territorios y comunidades desde sus ciudadanos.

2) Estos se fortalecerán frente al escenario la ausencia de estos procesos.

3) Esto contribuirá a hacer de la participación ciudadana un mecanismo más efectivo en la transformación urbana, y avanzará la noción de mera participación ciudadana hacia la regeneración urbana y  revitalización comunitaria participativa.

4) Puede incentivar una debida diligencia en su gestión y operación, aumentando el costo en caso de no llevar a cabo los procesos adecuadamente. Esto también se contribuirán a no inhibir la participación.

5) Podremos entender mejor sus diferencias, similitudes, convergencias y divergencias en el territorio. Al poder visualizar podremos arreglar, monitorear, hacer recomendaciones y tomar acciones para nutrir estos programas con base en esas diferencias geográficas con acciones focalizadas espacialmente.

6) Podremos no sólo sumar los avances que la ciudad ha tenido a través de estos en términos de participación ciudadana, sino también contribuir con aprendizajes y experiencias en otros escenarios en otras ciudades alrededor del mundo: nutrir la discusión global de esta política pública, así como la teoría alrededor de esta.