Análisis Geoespacial CDMX

El territorio es una dimensión central de la ciudad. Todo sucede en un lugar y comúnmente de manera distinta a través de su mosaico de espacios. Aquí confluyen diversos fenómenos y variables y, en ese sentido, la perspectiva geográfica es fundamental para leer y narrar la ciudad.

El análisis geoespacial se refiere a la recolección, afinamiento, procesamiento y visualización de datos, historias, dimensiones y sinergias urbanas con un enfoque geográfico y espacial. Es una herramienta utilizada por distintas ciudades alrededor del mundo como instrumento de análisis, gestión y planificación. Esto es desde el uso de un mapa físico donde se discute y analiza información hasta sofisticados Sistemas de Información Geográfica que de manera digital muestran diferentes capas de información y en tiempo real así como el uso de percepción remota y otras geotecnologias.

La cartografía es una parte medular del análisis geoespacial y su antecedente. Los mapas constituyen el canvas en el cual se dibuja y cuenta la ciudad a través del territorio. Por milenios, han ayudado a explorar, describir, entender y analizar el mundo. Desde la antigüedad el hombre ha buscado representar el territorio, el espacio y sus elementos. Los mapas, como las representaciones pictográficas, preceden la escritura y sus antecedentes se remontan a la época de las cavernas. Hace más de 4 mil años, los babilonios hicieron lo que probablemente fueron las primeras representaciones geográficas de la ciudad. Además, muestran no sólo el territorio sino también significados y lecturas del mundo. Por ejemplo, se han creado mapas que parten de la Meca o Jerusalén como el centro del mundo. El arte y ciencia de hacer mapas ha evolucionado desde las observaciones y cálculos complejos del mundo antiguo de Ptolomeo, hasta los mapas digitales y animaciones cartográficas de hoy.

Los mapas son ahora herramientas digitales poderosas que describen y analizan de forma espacial los fenómenos sociales, económicos y ambientales de las ciudades. Constituyen una herramienta de política pública basada en evidencia y datos, así como un instrumento para fortalecer la legibilidad de procesos y programas. Esto es especialmente importantes en ciudades vastas y diversas como la nuestra. El análisis geoespacial apoyado en mapas permite leer los fenómenos de la ciudad desde sus distintos barrios; cómo convergen, divergen, se empalman y hacen sinergia las distintas variables. Contribuye a navegar y hacer más accesibles vastas cantidades de información para la toma de decisiones. Permite identificar dónde yacen y se acentúan los desafíos y oportunidades, contribuyendo a visibilizar y dimensionar poblaciones, comunidades y fenómenos no reconocidas a través del territorio.

En una megalópolis como la Ciudad de México que alberga en su zona metropolitana más de 21 millones personas y se extiende sobre casi 8 mil kilómetros cuadrados, el análisis geoespacial es un instrumento fundamental para aproximarse a ella. La CDMX propia, con 8.9 millones de habitantes, tiene alrededor de mil 500 barrios con distintas realidades y maneras diferentes de experimentar la ciudad, a lo largo de 16 demarcaciones/delegaciones.

Reconociendo la importancia de este tipo de análisis y la perspectiva que estos pueden dar, el LabCDMX ha utilizado estos para nutrir sus proyectos: nos permite encontrar el punto donde convergen nuestras visiones para la megalópolis con nuestro trabajo en los micro territorios; cómo y desde dónde entrar a la ciudad; permite identificar, por ejemplo, dónde existen grandes poblaciones de niños en zonas marginadas y con déficits de espacio público, cómo varía la dotación de espacio verde o infraestructura cultural entre delegaciones, cómo ha crecido el número de autos registrados en el tiempo y el territorio. Al mismo tiempo puede contribuir a identificar, desde la perspectiva de sus ciudadanos y sus distintas delegaciones y colonias, qué significa, cuales son los retos y qué es lo más valioso para imaginar la ciudad ideal.