Cultura libre

Se trata de un movimiento social que promueve la distribución libre de conocimiento y cualquier manifestación cultural-artística para su reproducción y modificación. Su principal objetivo es el desarrollo del potencial creativo en comunidad al invitar a usar la cultura compartida/ lo común como lenguaje para traducir, desarticular, recombinar y construir nuevos significados. Parte importante de su ideología se basa en que la evolución de la cultura se debe a la toma, mezcla y copia[1][1] Lessig, Lawrence. Cultura libre. Cómo los grandes medios están usando la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad. Penguin Random House 2004 pág. 35 que generaciones previas de autores y artistas han realizado a lo largo de la historia para perseguir objetivos comunes que han transformado nuestras formas de convivencia y producción.

A través de la cultura libre es posible reclamar el sentido de comunidad y valor de creación al “hacerlo tu mismo” desde y con recursos propios para que también esté al alcance de todos, de esta manera se vuelve un proceso democrático de fácil acceso que implica un compromiso con la gestión de lo común en el que es necesario reconocer los derechos y obligaciones de cada miembro de la comunidad, por ello la cultura libre se enfrenta al problema de la propiedad y necesita un tipo de licencia que apoye y proteja las libertades de aquellos que creen en este sistema-movimiento, los Creative Commons[2][2] Algo.

En la cultura libre es necesario que algunas cosas siempre permanezcan libres, que el flujo de ideas continúe para que las personas continúen creando y reconozcan su poder colectivo pues cuanto más compartimos más se amplían nuestras oportunidades de acceso y mayor es nuestra libertad colectiva. Cada avance en la tecnología implica un cambio cultural económico, social y político, ideas que anteriormente eran sólidas como rocas en una época, se desmoronan a la siguiente[3][3] Lessig, Lawrence. Cultura libre. Cómo los grandes medios están usando la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad. Penguin Random House 2004 pág. 14.

Internet ha restaurado y democratizado procesos para la participación en la transformación de nuestra cultura, toda vez que se trata de una herramienta capaz de borrar los límites entre lo global, lo local, lo libre, lo controlado, lo público y lo privado; es precisamente a partir de estos límites que surgen nuevas conversaciones, cambios de estado en los que evolucionan las ideas que devienen en una cultura libre que aprovecha la fluidez de la red para compartir e intercambiar información de manera global y sin restricción.

Es importante sumarnos a la conversación porque nos enfrentamos a un cambio de paradigma capaz de alterar nuestras leyes y dinámicas socioeconómicas a nivel global y que nos ha abierto los ojos a las posibilidades de este intercambio consciente para producir más valor humano. La CDMX es un hervidero de saberes, capacidades, valores, recursos de distintas procedencias, lo ancestral convive con lo actual, lo empírico con lo tecnológico-científico de manera tan natural que es fácil perderlo de vista por la variedad de expresiones que coexisten en la ciudad.

Ese potencial debería preservarse, reciclarse y remezclarse para evolucionar nuestras conversaciones pues según Humberto Maturana, una cultura se transforma en otra cuando cambia la red de conversaciones que la construye[4][4] Maturana, Humberto. Ontología del conversar. Santiago, Chile, 1988; de esta manera, es posible concebir nuevos modelos de producción, convivencia y libertad. La remezcla nos hace evolucionar como sociedad.

El Laboratorio para la Ciudad ha sido foro y espacio de encuentro para muchas conversaciones en las que diversas opiniones se reunieron (remezclaron) por primera vez para revelar puntos en común y más inquietudes que resultarían en proyectos en los que se experimentó con bienes comunes, recursos que son de cualquier persona pero que no son propiedad exclusiva de ninguna en particular. A partir de estos experimentos se pudo recopilar, comparar y comprobar la flexibilidad y capacidad transformadora que tanto las personas como gobierno, asociaciones, instituciones y academia tienen cuando colaboran.

Para el LabCDMX es importante que se replique y compartan los aprendizajes de sus seis años de vida para restaurar la confianza y dinámicas entre los ciudadanos y su gobierno, por eso todos los experimentos/metodologías están disponibles para que cualquier persona interesada utilice estos aprendizajes para el beneficio de nuestros pares.

La Ley para Hacer de la Ciudad de México una Ciudad Abierta, creada por el LabCDMX y aliados, aprobada por unanimidad en la Asamblea de la CDMX, también es un primer marco legal que aborda los digitales comunes, nuevas nociones de participación ciudadana, y crea el primer paso hacia marcos legales aun más ambiciosos donde la ciudad misma es la encargada de generar y redistribuir conocimiento continuamente y entre una multiplicidad de actores.

De esta manera el Laboratorio para la Ciudad incentiva la libertad para la producción de acciones que contribuyan a generar más oportunidades de acceso y bienestar.