Datos para la Ciudad

Se refiere al principio de que ciertos datos deberían ser libres y accesibles para uso de todos. En su formato, deben ser estructurados, de carácter público, vinculados entre sí y agrupados dentro de una misma unidad temática y física, de forma que pueden ser procesados apropiadamente para obtener información, siendo accesibles en línea para ser usados, reutilizados y redistribuidos por cualquier interesado.

Abrir datos es una manera de democratizar y garantizar el acceso a información para contribuir al beneficio de la ciudad. Los gobiernos, especialmente las ciudades, utilizan, generan y recaban de manera cotidiana una gran cantidad y diversidad de información sobre nuestras comunidades e interacciones. Por lo cual, juegan un papel fundamental en la construcción de un ecosistema de apertura que persiga la usabilidad, aprovechamiento e interoperabilidad de los datos para la generación de valor público. De aquí surge la idea de datos para la ciudad.

Los datos para la ciudad son relevantes ya que a través de estos se generan espacios para una gobernanza distribuida en donde los ciudadanos, la iniciativa privada, la academia y los funcionarios públicos tienen la oportunidad de identificar problemas urbanos con mayor facilidad así como las soluciones conjuntas a estos, mejorando la confianza en las autoridades y la calidad de vida de quienes habitan la ciudad, además de promover y hacer más eficiente la colaboración entre las dependencias y dentro de las mismas. Por ello, a nivel internacional, se han establecido estándares de apertura y formatos estructurados para que piezas de información puedan ser explotadas y aprovechadas de manera más sencilla y efectiva. Estas convenciones establecen que para poder hablar de datos abiertos, se tienen que cumplir con ciertos requisitos técnicos, y a pesar de que existe un consenso generalizado sobre las generalidades de los mismos, existen distintos estándares que han marcado la pauta para la definición del concepto.

La Ciudad de México fue pionera en la definición de formatos y estándares para los datos abiertos gubernamentales mediante una legislación aprobada por la legislatura local. A través de la Ley para hacer de la Ciudad de México una Ciudad Abierta identifica y define las características que permitan hacer de los datos que se generan en la ciudad un bien público. Según lo dispuesto por los artículos 3, 10 y 23 de la Ley, los datos abiertos son aquellos que son estructurados, permitiendo ser procesados por equipos electrónicos; disponibles, sin ningún tipo de restricción (presupuestal, de suscripción, etcétera); primarios, que vengan con la mayor granularidad posible; oportunos, que sean la última versión y se actualicen regularmente, y accesibles, en línea y en condiciones de ser utilizados por cualquier actor y redistribuidos.

Ante un contexto de profunda desconfianza en las autoridades, la ausencia de una cultura de apertura en gobierno y una ciudadanía escéptica sobre el uso de datos abiertos, el Laboratorio para la Ciudad, como área experimental del Gobierno de la Ciudad de México, desde 2012 se planteó como meta formar un grupo de trabajo cuya misión fuera, entre otras cosas, fomentar una cultura de datos para la ciudad dentro de gobierno, en su primera etapa, y al mismo tiempo promover la incubación de un ecosistema de actores urbanos que los sostenga y alimente. Anterior a este experimento, la conversación sobre datos abiertos era inexistente al interior del Gobierno de la Ciudad de México.

Los datos para la ciudad formaron parte de la agenda del LabCDMX al reconocer que es fundamental integrar de manera permanente la retroalimentación de los usuarios finales: los ciudadanos y quienes serán los consumidores de estos datos. La creación de estos ecosistemas y la segmentación y priorización de estrategias de apertura según usuarios y beneficiarios, (demand-led) así como el empate de la oferta y demanda de datos, son un factor indispensable para la sustentabilidad de cualquier esfuerzo de apertura que se impulse desde gobierno.

Del 2013 a 2015 el Laboratorio creó las primeras APIs del gobierno, así como el Laboratorio de datos, para prototipar un portal de buenas prácticas internacionales para la CDMX. También generó en esos años talleres y capacitación al interior del gobierno, así como eventos ciudadanos tales como HackCDMX y Código para la Ciudad, proyectos con ediciones recurrentes.

Después del 2015 las recomendaciones y buenas prácticas fueron entregadas a DGGTIC, dirección que tiene las atribuciones de datos abiertos, y los custodios del portal de datos abiertos oficial de la CDMX.

En 2013 la estrategia de datos para la CDMX era inexistente, empezó de cero. Pero aunque se dieron pasos importantes, también existen huecos determinantes para la consolidación y sustentabilidad de ésta estrategia al cierre de la administración. La cultura de apertura necesitará de un seguimiento puntual de expertos en datos que puedan apoyar a otras instancias de gobierno, impulsando tanto cambios de cultura como de infraestructura, e integrando nuevos perfiles a los equipos. Por lo mismo, se recomienda que se instale la figura del Chief Data Officer como en otras ciudades del mundo.