Diseño Estratégico

Su propósito es facilitar la toma de decisiones. De acuerdo con Milton Glaser[1][1] M. Glaser (2008). Art is Work. New York: Overlook Press., el diseño mueve las cosas de una condición existente a una preferida; el diseño estratégico las transforma a nivel sistémico. Dado que una ciudad es un conjunto de sistemas anidados, el diseño estratégico es un acercamiento adecuado para facilitar la toma de decisiones y generar cambios deseables a través del tiempo. Puede contribuir a resolver problemas de temas tan diversos como movilidad, salud, calidad del aire, seguridad, vivienda, manejo de basura, entre otros.

El diseño estratégico trabaja con intersecciones, las cuales abundan en una ciudad. Los problemas urbanos no son unidimensionales. Por ejemplo, un problema de movilidad no encuentra su causa, efecto y solución exclusivamente en ese tema, sino que también está ligado a temas ambientales, económicos, culturales, tecnológicos, etcétera. Asimismo, su resolución tampoco recae en una única dependencia de gobierno o una sola disciplina.

Para resolver problemas como los que enfrenta la Ciudad de México, primero hay que entender las intersecciones que los conforman y su efecto combinado, como el comportamiento y forma de pensar de los ciudadanos y tomadores de decisiones, el funcionamiento de las instituciones o la regulación existente. Después se diseñan e implementan soluciones holísticas que trabajen con estas intersecciones (por ejemplo articulaciones de esfuerzos entre diversas dependencias y disciplinas), encaminadas hacia un fin determinado en el mediano y largo plazo, y pertenecientes a un plan estratégico. El diseño estratégico retoma los principios del diseño para identificar y entender un problema sistémico, y concebir e implementar soluciones como servicios, instituciones o procesos para un todo, no sólo para una parte.

La importancia de este tipo de metodologías radica en el momento histórico en el que nos encontramos. Con tasas de confianza en el gobierno en niveles mínimos, la legitimidad en la toma de decisiones, creación de leyes y prestación de servicios se cuestiona cada vez más por la ciudadanía. El diseño estratégico es una capacidad necesaria para enfrentar los desafíos del futuro. Responder a estos retos implica una transformación en el gobierno y sus instituciones, que deberán rediseñar su forma de localizar y definir problemas para generar respuestas que sean relevantes al contexto y efectivas en el futuro. A nivel internacional las organizaciones Helsinki Design Lab, GovLab, MindLab han introducido enfoques de diseño a gobierno. Estas organizaciones buscan respaldar la toma de decisiones del gobierno desde la aplicación del diseño estratégico, para que las mejoras se realicen con éxito.

El Laboratorio para la Ciudad también vive en las intersecciones (entre sociedad civil y gobierno, y entre diversas dependencias gubernamentales), por lo que utiliza esta misma posición para aproximarse a problemas de ciudad aplicando el diseño estratégico. En conferencias como la que dio el arquitecto Bryan Boyer, el LabCDMX ha abordado estos tópicos bajo la premisa de que las instituciones públicas se sostienen con mecanismos burocráticos lentos que no responden al clima social actual. En ese sentido, el diseño es una poderosa metodología para poder cambiar los paradigmas de operación de organismos que parecen impenetrables. Es importante que el gobierno entienda el rol de los diseñadores dentro de sus sistemas y programas para poder ejecutar proyectos de mejor visión e impacto.