Gobernanza Urbana

La gobernanza no es sólo una acción de gobiernos. La gobernanza urbana es la articulación entre instituciones, organizaciones, comunidades y personas para la gestión, desarrollo, diseño y planificación de la ciudad. Representa el conjunto de procesos, códigos, canales y mecanismos formales e informales entre actores que facilitan el funcionamiento del espacio urbano y sus territorios. Constituye el tejido, plataforma y sistemas que soportan la ciudad y sus distintas escalas. Esta noción implica también una lectura del Gobierno y Estado no sólo como un proveedor de servicios sino como un catalizador; un actor que suma, se vincula y colabora en favor del buen funcionamiento de la ciudad y la generación de valor público.

Por lo mismo, la gobernanza implica no sólo colaboración sino negociación tácita o explícita, así como toma de decisiones entre actores de los distintos sectores. La relación, articulación, sociedades, cooperación y acuerdos entre éstos determinan el estado de la ciudad, moldean el espacio físico y el carácter de la misma, influye en el funcionamiento y calidad de los servicios, sus espacios públicos y público-privados. Es un elemento medular para responder las demandas de la ciudad, enfrentar sus retos y aprovechar sus oportunidades.

La buena gobernanza es aquella en la que los procesos y tejidos promueven y facilitan la transparencia, legibilidad, desarrollo sostenible y equidad. Por otro lado una mala gobernanza inhibe esto: trunca los procesos de desarrollo, nutre la desigualdad y la pobreza; sus procesos opacos van en detrimento de los derechos humanos, las libertades y el ejercicio del derecho a la ciudad; la corrupción permea, no hay procesos eficientes o eficaces en gestión y planificación urbana.

A diferencia de la gobernanza en el contexto Estado-Nación, en el escenario urbano se despliega con un matiz tangible. La ciudad y sus barrios, cuya dimensión visibilizan la articulación, procesos y actores, hacen de la gobernanza un concepto palpable frente a las dimensiones regionales, nacionales y supranacionales. Esto no significa que la ciudad no se encuentra ligada a otras escalas incluyendo la global, pero la gobernanza pensada en los confines del territorio urbano sí constituye una dimensión distintiva derivada de la aglomeración y la proximidad que caracterizan la ciudad. Como fenómeno global, toma importancia frente a la noción aplicada al Estado Nación porque no sólo más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, sino porque estas son cada vez más grandes, complejas y poderosas. Hoy más que nunca constituyen espacios que exigen mayor articulación y colaboración entre actores, procesos y códigos que soporten no sólo para su funcionamiento, sino para aprovechar las oportunidades del espacio urbano.

En una metrópolis como la Ciudad de México, la gobernanza urbana se ve reflejada en sus calles, barrios, vecinos, organizaciones civiles, gobierno y privados que se entretejen para que su espíritu y engranajes caminen.Es un elemento medular en su funcionamiento, así como una herramienta para alcanzar su potencial en el corto, mediano y largo plazo. Es un concepto integral en la agenda de LabCDMX que permea diversos proyectos. Se contempla como un elemento meta cuyo ethos es impulsar la articulación y colaboración entre actores en favor de la ciudad, planteando la capacidad creativa de la sociedad como recurso fundamental. De manera más enfática está presente en los proyectos de las áreas Ciudad Propuesta, Ciudad Abierta y Ciudad Lúdica, donde se aborda como un elemento para la creación.