Inteligencia Colectiva

La inteligencia colectiva se refiere a aquella que emana de dos o más individuos pero también puede entenderse como la suma de inteligencias de miembros de un grupo comunidad y que tiene el potencial de ser articulada. Se genera a partir de la colaboración entre personas, grupos y sectores, y puede surgir de manera planeada pero también espontánea y orgánica. Ha sido parte central de discusiones internacionales desde perspectivas diversas, incluyendo el potencial de generar procesos de gran escala con la madurez creciente de nuevas tecnologías. Se ha planteado como un mecanismo para enfrentar desafíos y desarrollar soluciones sobre todo ligado a temas colaborativos y de crowdsourcing, incluso dentro de temas tecnológicos; esto último por ejemplo en la vinculación las capacidades ciudadanas dentro del marco de nuevas herramientas tecnológicas.

La inteligencia colectiva es relevante en el contexto urbano, ya que constituyen espacio de concentración y aglomeración de personas, muchas veces de grupos diversos así como talentos y habilidades distintos. Además, en contextos como la Ciudad de México representa un gran recurso para aprovechar oportunidades y enfrentar desafíos de manera colectiva. Esta megalópolis concentra a 21 millones de mentes que colaborativamente pueden generar una inteligencia que vaya más allá de la creatividad e iniciativa que generan individuos de manera aislada. Esta potencia y articulación puede constituir uno de los principales activos de la Ciudad pero hoy en día se encuentra desaprovechada por falta de espacios de articulación y encuentro que atraviesen silos, disciplinas, instituciones, diferentes actores y organizaciones.

En el caso del Laboratorio para la Ciudad, la inteligencia colectiva es un recurso pero también un elemento por robustecer y ser catalizado. Constituye una red de pensamientos, ideas y deseos que surge de los habitantes de esta ciudad que se reúnen y aglutinan, colaboran y piensan colectivamente la ciudad. Este ha sido un elemento central de proyectos de crowdsourcing como Mapatón CDMX, pero también de proyectos como Hack CDMX, Debate CDMX y la creación del primer Plan de Seguridad vial de la CDMX (Pisvi), entre otros, donde diversos grupos de personas se reúnen, sus capacidades se aglutinan para generar soluciones, ideas y propuestas que antes se tomaban a puerta cerrada.

Esta inteligencia colectiva, en el contexto de la CDMX, también debe pensarse desde los barrios, desde los movimientos ciudadanos. En temas de participación ciudadana, uno de ejes de trabajo del Laboratorio, la inteligencia colectiva se relaciona con los vínculos horizontales desde las comunidades donde los ciudadanos pueden aprender juntos, compartir, nutrir y articular sus talentos y capacidades. En políticas públicas como los presupuestos participativos la inteligencia colectiva representa una dimensión medular para potenciar el impacto, generar valor social y comunitario a través de esta. Por otra parte, el gobierno constituye un actor medular en este sentido, que al reconocer la inteligencia colectiva de la ciudad y como catalizador, puede contribuir a detonarla y articularla. Esto es, crear condiciones, procesos y herramientas para no inhibirla, fortalecerla y facilitar su contribución a la metrópolis, a sus territorios y comunidades.

Proyectos como Constitución CDMX —sus componentes como el Sondeo Imagina tu Ciudad y el movimiento impulsado vía Change.org— buscaron precisamente aprovechar la inteligencia colectiva de la ciudad. Esto para entender la ciudad juntos, captar ideas, propuestas y articular visiones para la redacción de un documento medular como fue la primera constitución de la ciudad.

La inteligencia colectiva constituye también un activo social central que se busca reconocer y potenciar en las calles de la ciudad. Proyectos como el mapeo de activos comunitarios así como Peatoniños trabajan con este concepto como un elemento para la revitalización de los barrios así como un elemento para fortalecer la resiliencia de las comunidades. Exploraciones como por ejemplo el trabajo con Daniel Aldrich tiene precisamente este enfoque.