Políticas Legibles

En un mundo cada vez más conectado, son necesarias herramientas para hacer que un sistema complejo sea comprensible en aras de que cada ciudadano explore su agencia dentro de ellos. Como señala Roberto Ascencio en su ensayo “The Democratic Dilemma: The Incentives for Long-Term Policies”, existen diversos ejemplos de cómo la falta de comunicación adecuada puede convertir una buena política en una mala política, e incluso traducirse en indignación de la ciudadanía. Para ello son necesarias políticas claras, legibles.

Desde las ciudades medievales hasta las megalópolis de la actualidad, ha existido un lenguaje que sirve a los habitantes de la urbe para entender e interpretar su contexto con el fin de ocupar la política y lo público. Entonces, debemos tener en cuenta que, al final, la legibilidad, que también tiene que ver con el consejo, la discusión, la persuasión, la organización y la adivinación son, al final, una herramienta para que podamos dar un sentido colectivo a nuestro mundo. Enmarcar, deliberar y vislumbrar. Y hacernos preguntas difíciles a veces, sin respuestas fáciles.

En la mayoría de las ciudades del siglo XXI, las políticas que moldean y afectan estos espacios tienen poca transparencia y legibilidad. Están creadas e implementadas por gobiernos con procesos y narrativas que no involucran a la ciudadanía, a pesar de afectar y modificar su experiencia urbana. Esto provoca que sus procesos de elaboración sean opacos, inaccesibles y complicados.

Las políticas legibles son políticas que, además de ser comprensibles y con procesos abiertos hacia la ciudadanía, hacen más palpables las decisiones que están en juego, así como el potencial de acción de los ciudadanos dentro de temas complejos. Por lo tanto, es vital la participación y el involucramiento del público en su proceso de construcción. Una política es esencialmente un argumento puesto en práctica, una postura frente a un desafío que necesita un debate. Cuando el público se involucra en la discusión antes, durante y después de la implementación de una política, el entendimiento hacia esta es mayor y conlleva un gran potencial para la acción ciudadana. La legibilidad del sistema, las políticas y la política son capaces de empoderar a las personas hacia un cambio en el futuro urbano y una apropiación de su localidad, más allá de dejarlo únicamente en manos del gobierno; más allá de la comunicación de una sola vía y del futuro inmediato.

Buscar la comprensión, alianza y arraigo de política legible se ha convertido en un objetivo importante para los laboratorios urbanos, sugiriendo formas de aumentar la participación ciudadana, aumentar el impacto de las decisiones políticas, permitir una mayor inclusión en los procesos políticos y estimular la agencia ciudadana. Teniendo ello en mente, el LabCDMX se propuso un mejor entendimiento de los nuevos insumos disponibles para pensar en las ciudades al usar herramientas prestadas del diseño de comportamiento, diseño de futuros, prácticas creativas y experimentales, ludificación, ciencia computacional, visualización de datos, diseño de sistemas, modelado de patrones, etnografía visual, psicología evolutiva, campos artísticos e incluso ficción.

El Laboratorio para la Ciudad ve en esto una oportunidad de traer a la ecuación no sólo datos sino al mismo tiempo narraciones profundas. Por lo tanto, entendemos las políticas legibles como una herramienta vital para entender el mundo desde una narrativa colectiva para pensar, imaginar y bosquejar una ciudad. Más allá de informar y comunicar con claridad, significa indagar en cómo nos involucramos y reflexionamos juntos.