Territorios Lúdicos

Tipología de espacio público propuesto por el Laboratorio para la Ciudad. Los territorios lúdicos son entornos urbanos imaginados para el juego, espacios públicos que estimulan y promueven la curiosidad y creatividad, ofreciendo experiencias únicas y posibilidades nuevas de exploración y descubrimiento. Son abiertos, no estandarizados y responden al contexto social y físico de su ubicación, integrando elementos naturales como parte de la experiencia e interacción con el espacio y no sólo como elementos ornamentales.

Un territorio lúdico se diseña en colaboración con la comunidad inmediata, especialmente con niñas y niños, de manera que considera y refleja las necesidades colectivas: es flexible y puede evolucionar en conjunto. Además es un lugar inclusivo que favorece el sentido de pertenencia e identidad local. Promueve la interacción y socialización entre pares y generaciones, beneficiando la percepción de bienestar e impulsando la apropiación comunitaria.

En el contexto internacional el juego infantil es reconocido como uno de los derechos de los niños y se entiende como “[…] todo comportamiento, actividad o proceso iniciado, controlado y estructurado por los propios niños; tiene lugar dondequiera y cuando quiera que se dé la oportunidad […] es voluntario, obedece a una motivación intrínseca y es un fin en sí mismo, no un medio para alcanzar un fin.”[1][1] Comentario General #17, 2013, http://ow.ly/MfF330lHodA Es un ejercicio de autonomía por parte de niñas y niños, puede realizarse en grupo o individualmente y es un proceso físico, mental y emocional que puede transformarse en infinidad de formas, espacios e imaginarios.

Es cierto que todos los niños, inclusive en situaciones adversas, encuentran espacios para jugar, pero su entorno inmediato puede generar una serie de obstáculos importantes para el pleno disfrute. El modelo de ciudad centrado en el automóvil que rigió el desarrollo urbano de la mayoría de las ciudades en el mundo durante la segunda mitad del siglo XX y que hoy en día se sigue replicando, tiene diversas consecuencias que afectan la salud mental y física de los seres humanos, especialmente de los más pequeños. La infraestructura urbana inadecuada, la congestión vial, la carencia de espacios públicos, el aumento en las percepciones de inseguridad, la creciente comercialización de las áreas públicas, y la tolerancia por parte de las sociedades a los niños en la calle se convierten en obstáculos importantes. La respuesta adultocéntrica ha sido la creación de espacios públicos urbanos específicos y exclusivos para el juego infantil, segregando y excluyendo a los niños de otros espacios de la esfera pública.

En la Ciudad de México, donde los obstáculos son evidentes y “los niños están excluidos de facto de la vida urbana”[2][2] Gülgönen, T. (2016), “Espacio urbano, ciudadanía e infancia: apuntes para pensar la integración de los niños en la ciudad”, en Ramírez Kuri P., (ed.), La reinvención del espacio público en la ciudad fragmentada, México: IIS-UNAM: 409-438, donde existe una multiplicidad de factores que dificultan la apropiación de la ciudad por parte de este sector, pensar en terrenos lúdicos se transforma en una apuesta por generar entornos no solo para niños, sino espacios públicos para todos. Significa desarrollar herramientas y momentos para la participación infantil; al igual que metodologías para integrar las voces y necesidades de las comunidades –ampliando el repertorio estético e interactivo de los entornos creados para el juego – y para evidenciar la dispersión a nivel legislativo de las responsabilidades y obligaciones del vínculo entre el derecho al juego y su impacto en la planeación y diseño urbano. Esto para impulsar un cambio paradigmático en la integración de los niños y la perspectiva del juego como factor clave en el diseño de políticas urbanas, garantizando adultos y sociedades más sanas, serenas y productivas. “Para poder crecer y jugar, los niños necesitan la ciudad — no más, no menos” [3][3] Tonucci, F. Topoi (2005) 24: 183. http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.606.68&rep=rep1&type=pdf.

A través de su área Ciudad Lúdica, el Laboratorio para la Ciudad experimenta y prototipa con metodologías emergentes los territorios lúdicos en la Ciudad de México, cuyos principios se inspiran de aprendizajes obtenidos de la investigación de Jugar es la Ciudad y Juguetes Urbanos del LabCDMX.

La capital del país contiene espacios públicos tomados por actividades ajenas a la comunidad circundante, fomentando la segregación social, la desconfianza vecinal y alejando a niñas y niños de lugares que podrían ser catalizadores para el aprendizaje y desarrollo de habilidades. Una de las propuestas de Ciudad Lúdica para hacer frente a esta problemática es Juguetes urbanos. En colaboración con la Autoridad del Centro Histórico, el LabCDMX lanzó en 2017 el reto Juguetes Urbanos, un experimento social que reclama y cataliza el regreso de niñas y niños al espacio público. A partir de la colaboración con más de 100 niñas y niños que habitan en los alrededores de los espacios seleccionados se desarrollaron las guías de diseño para construir tres juguetes urbanos, cada uno pensado como un prototipo con duración temporal de tres meses. De las 86 propuestas enviadas se seleccionaron tres para su construcción e instalación: “Aros” en Plaza Loreto, ubicado en San Ildefonso 80, Centro; “Polerama”, en Plaza Santa Catarina, República de Honduras 70, Centro; y “Parque de los Monstruos”, en el Parque de la Equidad, Jesús Carranza 17, Morelos, Tepito.