El derecho a la ciudad es el ejercicio de la libertad y la igualdad

Jaime Quintanar

“Los gobernantes no gobiernan para la gente, sino con ella”, expresó Daniel Martínez Villaamil, intendente de Montevideo, Uruguay, en su reciente visita a la Azotea del LabCDMX para resaltar la importancia de la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones. Este es el punto de partida para cambiar el paradigma del modelo de gobernanza cerrado y dejar atrás la sensación de lejanía que se percibe en gobiernos nacionales o federales. Los gobiernos locales tienen cierta ventaja, pues es a través de ellos —en temas de servicios urbanos o proyectos ciudadanos— donde la interacción con el gobierno se siente más cercana y democrática.

La experiencia de la ciudad de Montevideo en la implementación de presupuestos participativos, desde hace 10 años, ha despertado más interés en la academia que en los propios gobiernos. En la Ciudad de México, durante el mismo periodo, los ejercicios de presupuestos participativos han desarrollado cierto clientelismo político o incluso luchas entre líderes en los barrios. Por ello, resulta importante compartir experiencias comunes para avanzar en los mecanismos democráticos para ejercer el derecho a la ciudad.

En su visita a la CDMX, el ingeniero Daniel Martínez suscribió un acuerdo de entendimiento con la Ciudad de México para hacer frente a desafíos urbanos y sociales. Esto mediante iniciativas conjuntas en diversos temas, uno de ellos es la innovación para que se estimule la participación ciudadana y las ciudades inteligentes que promuevan la cultura tecnológica. Lo anterior podrá concretarse con la creación de una red de laboratorios latinoamericanos como MVDLab y Laboratorio para la Ciudad (Dirección General de Creatividad), cuyas problemáticas a resolver son comunes en los espacios públicos de las ciudades que, además, tienen marcadas diferencias sociales.

Se parte del supuesto que la igualdad es una garantía individual, sin embargo, en colectivo, armoniza a la sociedad. La igualdad va de la mano de la no discriminación por razón de género, etnia, creencia religiosa o pensamiento político, dentro de un territorio local donde conviven una diversidad de individuos. Todos gozamos de los mismos derechos y estamos en la libertad de su ejercicio; la toma de decisiones es la libertad individual que en suma se vierten en formas de organización y desarrollo general, cuando hay coincidencias en las comunidades. En conclusión, respeto, tolerancia y organización son el ejercicio de los principales derechos ciudadanos.

Vivir la ciudad es disfrutarla y padecerla, es compartir espacios y tolerar el hacinamiento, contar con servicios que a veces colapsan y encontrar alternativas de sustentabilidad, buscar traslados eficientes y mucho más, por eso debemos emprender la conversación conjunta sobre los derechos inherentes a ella.