Experimento

Calle de las niñas y los niños

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Estatus En proceso
Actualizaciones del experimento
Provocación

¿Qué sucedería si en los barrios de la Ciudad de México en los que las condiciones del entorno urbano son sumamente desfavorables y la falta de espacios seguros para jugar es evidente, un grupo de niñas, niños, vecinos, artistas, y diseñadores, de la mano de expertos en urbanismo colaborativo, convirtieran una de las calles en un espacio de juego permanente: un espacio urbano propio que toma forma a partir de las redes vecinales y procesos comunitarios?

En ese sentido, ¿cómo sería una calle permanente de las niñas y los niños y cuál sería su función?, ¿es posible que una calle de las niñas y los niños permita replantear la forma en la que entendemos para qué se hace, cómo se hace y quién hace la ciudad?

Historia

La Ciudad de México es el hogar de más de 2 millones de niñas y niños –y de casi 5 millones si consideramos el Área Metropolitana—, sin embargo, a pesar de representar poco más de un cuarto de la población total, el 26.7 por ciento[1][1] Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). Niñez en México. México, 2015., las posibilidades y mecanismos que tienen para incidir en la forma en la que se construye su ciudad son muy limitadas.

Aunque el interés y las iniciativas del gobierno y organizaciones de la sociedad civil que promueven los derechos y la participación de las niñas y niños son cada vez más, la realidad es que las políticas de la ciudad aún no han podido integrar con éxito las necesidades y perspectivas infantiles en los procesos de planificación urbana. Para la niñez, la CDMX es un lugar sobre el cual no influyen y en al que, en cambio, deben adaptarse aunque las condiciones existentes sean o no las apropiadas, la ciudad es, en su mayoría y muchas veces, un lugar hostil.

Las preocupaciones de los padres y la internalización de las niñas y niños del peligro real y percibido que representa estar “afuera” –el peligro que representan los automóviles, la delincuencia, la violencia sumados a la la falta de cultura vial y de infraestructura adecuada para los peatones (banquetas y pasos de cebra)[2][2] En la Ciudad de México la segunda causa de muerte de niños entre 5 y 14 años está relacionada a incidentes de tránsito. Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), Cervantes T., A., Rosas O., S.R., González G., D.A. Tercer reporte sobre la situación de la seguridad vial. Primera edición, México, 2013. p. 46. Consultado en: http://conapra.salud.gob.mx/Interior/Documentos/Observatorio/3erInforme_Ver_ImpresionWeb.pdf[3][3] Instituto Nacional de Estadística, Geografía . 'Principales causas de muerte por lugar de residencia, edad y sexo', México. D.F, 2016. Consultado en: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/registros/vitales/mortalidad/tabulados/ConsultaMortalidad.asp– limitan el desarrollo físico, cognitivo y emocional de las niñas y niños al interior de sus hogares, fragmentando la experiencia social, espacial y temporal que tienen sobre la ciudad y la percepción sobre cómo inciden en ella.[4][4] Jugar la Ciudad es una publicación que identifica los retos a los que se enfrenta el diseño de espacios de juego en la Ciudad de México. Mapea las áreas del gobierno involucradas en su creación, y propone las recomendaciones y herramientas para su evaluación.
Gülgönen T., Laboratorio para la Ciudad, Jugar la Ciudad: Reimaginar los espacios públicos urbanos de juego para la infancia en la Ciudad de México. México, 2016: https://labcdmx.hacemoscodigo.com/experimentos/jugar-la-ciudad/

Facilitar la participación de las niñas y niños en la creación y apropiación de los entornos urbanos que habitan , considerándola como una manera de contrarrestar esta ruptura es uno de los grandes retos a los que se enfrenta la CDMX. En ese sentido y especialmente en zonas de la ciudad donde el entorno físico y social es sumamente desfavorable para el desarrollo pleno de la niñez, la calle debe volver a mirarse como espacio común y disponible que puede actuar, desde la perspectiva de las niñas y niños, como un catalizador para la creatividad urbana y la resiliencia.

La calle puede volver a ser un espacio en donde se podrían manifestar condiciones urbanas alternativas a las definidas por los adultos y los procesos de urbanización actuales; promover diferentes interacciones más allá de las que suceden en el interior; y en donde a través de la creatividad, el juego y distintos redes vecinales y comunitarios es posible reconfigurar las perspectivas de las niñas y niños, y por lo tanto de su vida adulta, sobre su ciudad.

Considerando como referencia la investigación Jugar la Ciudad, la cual identifica los retos a los que se enfrenta el diseño de espacios de juego en la Ciudad de México; mapea las áreas del gobierno involucradas en su creación, y propone las recomendaciones y herramientas para su evaluación, la calle de las niñas y los niños es parte de los proyectos que el Laboratorio para la Ciudad ha desarrollado alrededor del tema de la niñez y la ciudad.

El proyecto es una nueva fase del proyecto Peatoniños que surge como una respuesta inmediata a la falta de espacios abiertos de juego y a la desigualdad que existe en la CDMX en términos de los recursos e infraestructura urbanos disponibles para la niñez. La base del proyecto es la justicia espacial y el derecho a la ciudad. Peatoniños consiste en diseñar, crear e implementar calles de juego temporales –4 horas– en zonas de la ciudad donde el número de niñas y niños es alto, donde no hay áreas verdes o espacios de juego abierto y en donde el índice de marginación es alto y muy alto.

En ese sentido, tanto Peatoniños como La calle de las niñas y los niños buscan expandir los espacios jugables en la ciudad a las calles, y al hacerlo promover el derecho de la niñez al juego y a la ciudad. La calle de las niñas y los niños, da un paso más hacia adelante y considera la posibilidad de que las niñas y los niños que viven en zonas en condiciones desfavorables puedan convertir algunas calles en espacios urbanos propios que toman forma y se transforman a partir de las redes vecinales y de procesos comunitarios.

En zonas de la ciudad, por ejemplo en algunas colonias de Iztapalapa, donde el parque más cercano está a una distancia de más de 30 minutos caminando y las las áreas verdes son sumamente escasas, transformar una calle, de entre los cientos de ellas, en un espacio de juego podría ser una medida o acción tanto significativa como necesaria.“El espacio urbano que cumple una función de equidad y justicia social, y considera como ciudadanos a todas las personas que residen de manera transitoria o permanente en las ciudades, puede garantizar a sus habitantes el pleno disfrute de sus derechos a la ciudad[5][5] Gobierno del Distrito Federal, Secretaría de Desarrollo Social (2010).Programa Comunitario de Mejoramiento Barrial 2008. México..

Desafío

Un primer desafío consiste en el diseño y la implementación de una tipología de calle de las niñas y los niños permanente en una zona que pertenezca a la Dirección Territorial de Paraje San Juan en la Delegación Iztapalapa. Con una calle de las niñas y los niños, nos referimos al cierre permanente de una calle y su transformación en un espacio urbano de juego que las niñas, niños y vecinos puedan apropiarse. El diseño y la implementación deben llevarse a cabo a través de la puesta en práctica de procesos de diseño centrados en la comunidad y utilizando los recursos sociales, materiales y tácticos disponibles en una zona.

La calle debe responder a la falta de espacios de juego en la zona y encontrarse en un lugar en donde los índices de desarrollo son bajos o muy bajos, en donde los espacios de juego como parques o áreas verdes son escasos o inexistentes. El desafío mayor consiste en que, a través de la creación de este espacio, se sienten las bases para la definición de cómo generar un tipo de infraestructura infantil y vecinal que promueva el derecho de la niñez a la ciudad y la resiliencia colectiva.

Propuesta

Planeación, codiseño, implementación y evaluación para el cierre permanente de una calle y su posterior transformación en un espacio que será apropiado por las niñas, niños y vecinos de una colonia. Definición de las características de una infraestructura infantil cuyo objetivo es crear un espacio urbano de las niñas y los niños en el que puedan desarrollarse de manera más plena junto con su comunidad.

La calle de las niñas y los niños contempla tres etapas. La primera, un diagnóstico social y técnico; la segunda, el codiseño de una propuesta conceptual de la calle con las niñas, niños y vecinos de la zona; y la tercera, la integración de un grupo de artistas y diseñadores y expertos en obra público al proceso para facilitar y llevar a cabo la implementación de la propuesta conceptual.

Teoría de cambio

Asumiendo que en zonas de la Ciudad de México en las que el entorno urbano es desfavorable para la niñez, y que el acceso a infraestructura y recursos para generar las condiciones y los servicios que les permitan desarrollarse plenamente a nivel físico, cognitivo y emocional es muy limitado, si las niñas y niños crean espacios urbanos en el espacio público disponible, específicamente la calle, es posible que se genere una apropiación del espacio público, que se refuercen las interacciones sociales existentes o se generen nuevas, contribuyendo así a los procesos de resiliencia de la comunidad, además de crear a través del uso del espacio un poder vital sobre el mismo.

Resultados

En proceso. El proyecto se llevará a cabo de septiembre a diciembre de 2018.

Aprendizajes

Aún no hay. El proyecto se llevará a cabo de septiembre a diciembre de 2018.

Futuro

Hasta ahora, el futuro del experimento consiste en lograr que la calle de las niñas y niños sea un proyecto que pueda adoptar la delegación Iztapalapa e implementar en las zonas en las que hay un déficit muy grande de espacios urbanos apropiados para la niñez.