Experimento 2015

Código para la Ciudad, primera edición

Replicabilidad Alta
Estatus Finalizado
Actualizaciones del experimento
Provocación

La tecnología hecha por ciudadanos, emprendedores y pequeñas organizaciones (o start-ups) permite articulaciones sociales y soluciones urbanas antes inimaginables. Además, las grandes compañìas -anteriormente dueñas del monopolio de las propuestas tecnológicas- no son lás únicas (ni forzosamente las mejores) en idear nuevas propuestas.

Con esto en mente, ¿cómo establecer una alianza entre ciudadanía y gobierno para el desarrollo de soluciones digitales que mejoren de alguna forma la calidad de vida de la ciudadanía? ¿Puede el gobierno apoyar el ecosistema nascente de tecnología cívica en México al trabajar de la mano con actores interesados en generar proyectos con valor público?

Historia

En años recientes, las Tecnologías de la Información y la Comunicación han fungido como instrumentos catalizadores en la transformación de las estructuras sociales, económicas, políticas, democráticas y culturales tradicionales. Han impulsado por una parte la acción y el cambio en instituciones y procesos tradicionales, y también están creado otras posibilidades democráticas al generar otras formas de articular y amplificar voces.La apropiación cívica de las TIC posibilita la resolución de problemas sociales y son un medio para la acción y participación ciudadana (Sánchez-Duarte et al., 2015), toda vez que cambian los procesos de participación ciudadana al dinamizar socialmente el ejercicio y empoderamiento ciudadano, dotándolo de autonomía, autogestión y de capacidad de reivindicación cívica.

Asimismo, la última década ha sido testigo de la proliferación de organizaciones de la sociedad civil centradas en procesos y conocimiento abierto, tales como (pero no limitado a) la apertura de datos y la transparencia. De forma autónoma y coordinada, estos grupos de personas han defendido nuevos derechos digitales, demandado con insistencia la aprobación de leyes de transparencia acorde con los estándares internacionales, y han en varias ocasiones mostrado que hay formas más ágiles, eficientes y económicas para resolver problemas públicos. La necesidad de abrir los procesos de gobierno y pensar en estrategias para y la ciudadanía de ser partícipe en la definición de políticas públicas y en la creación de herramientas (en especial digitales) que conecten a las personas con las instituciones y de la misma forma fomenten la participación en un contexto de transparencia e igualdad.

En tal contexto se ubican iniciativas y visiones frescas que buscan atender a la ciudadanía a través de la mejora en servicios sociales con el uso de tecnologías. Por ejemplo, desde 2010 Code for America (Estados Unidos) ha sido pionera en la exploración del vínculo entre ciudadanía y gobierno a través de la tecnología; la organización (formada por jóvenes profesionales en tecnología) trabajó en cinco ciudades norteamericanas para crear gobiernos más eficientes. Después de cinco años, Code for America trabaja en 125 ciudades estadounidenses con más de 4 mil 500 voluntarios organizados en brigadas.

La tecnología cívica o civic tech, entendida como la utilización de “las tecnologías digitales y los medios sociales para la provisión de los servicios de la ciudad, la generación de compromiso ciudadano y el análisis de la información para la toma de decisiones en la ciudad” (Trejo-Pulido, 2013). El estudio The Emergence of Civic Tech: Investments in a Growing Field (2013) da cuenta del creciente interés en el nexo entre tecnología, innovación cívica y gobierno abierto en las esferas del gobierno, sociedad organizada e iniciativa privada así como de inversores y profesionales. Su análisis de organizaciones de tecnología cívica lanzadas a partir del año 2000 revela tasas de crecimiento consistentes y elevadas en el campo; de 2008 a 2012, el campo de la tecnología cívica creció a una tasa anual del 23 por ciento en Estados Unidos. Así pues, las tecnologías cívicas son aquellas que buscan empoderar y vincular al ciudadano tomando en cuenta procesos de cambio basados en soluciones tecnológicas capaces de incentivar la colaboración social, facilitar la participación ciudadana y generar soluciones abiertas y escalables. Sigue siendo, a nivel mundial, un ecosistema emergente que ha conllevado grandes aprendizajes sobre el potencial y los retos de la tecnología cívica, cuyo aprendizaje principal es que la tecnología es sólo el primer paso; la mayoría de los proyectos, para ser exitosos, requieren nuevos procesos institucionales y de rearticulaciones comunitarias para realmente hacer que la tecnología cumpla su cometido social.

La Ciudad de México enfrenta un gran número de retos para entender el rol que puede jugar la tecnología en la vida de la ciudad, así como proveer a sus ciudadanos de servicios eficaces. Un ejemplo pionero de la innovación cívica en el país lo tiene Codeando México. Se originó en la experiencia de un primer equipo de programadores en la segunda edición del concurso Desarrollando América Latina 2012 (DAL) en diciembre de 2012, en el que participaron ocho países latinoamericanos. Codeando México resultó ganador entre los siete proyectos mexicanos participantes y obtuvo una “mención honorífica” entre las 22 aplicaciones finalistas. Tras esta experiencia, comenzaron a trabajar con una estructura organizacional básica y homogénea conformada por un equipo de programadores y diseñadores de software que se planteó como objetivo “hacer hacking cívico”. A partir de esta primera concepción de su quehacer como organización, Codeando México tomó la iniciativa de desarrollar tecnología de impacto social -tecnología cívica- para ayudar a resolver diversos problemas que más atención necesitan en el país.

Por su parte, el Laboratorio para la Ciudad se convirtió en 2013 en uno de los socios internacionales de Code for America con Código para la Ciudad de México (Código CDMX). Con esta alianza se busca señalar que la mejora a servicios de gobierno a través de la tecnología pueden ser de gran ayuda en contextos sociales.

Desafío

La Ciudad de México desaprovecha el talento que hay entre sus habitantes para hacer frente a problemas mediante soluciones innovadoras y el uso de datos. Esta afirmación se deriva del conocimiento que en la megalópolis existen programadores, desarrolladores y científicos de datos con la capacidad de crear soluciones innovadoras a problemas urbanos que pueden trabajar en beneficio de la ciudad. Por otra parte, las organizaciones cívicas muchas veces carecen de vínculos con instituciones públicas y desconocen la complejidad de la toma de decisiones en gobierno.

Propuesta

Código para la Ciudad buscó ser un detonador de conversaciones en torno a la innovación cívica, a través del desarrollo de aplicaciones digitales que mejoren la relación entre el gobierno y la ciudadanía y fortalezcan las buenas prácticas en el gobierno. El Laboratorio para la Ciudad, en conjunto con Code for America, presentaron Código para la Ciudad de México con el objetivo principal de tener un mejor aprovechamiento de la tecnología e impulsar la participación ciudadana. Todo ello, con la colaboración de distintas entidades dentro del Gobierno del Distrito Federal y la participación de la sociedad.

Código CDMX consistió en un proyecto en el que cinco programadores ciudadanos o fellows fungieron como puente entre la ciudadanía y distintas entidades dentro del gobierno local. Su propósito fue desarrollar soluciones digitales creativas y un software cívico que redujera costos, hiciera más eficientes los procesos y facilitara la interacción con la ciudadanía mediante el uso de datos y códigos abiertos, ayudando a crear pruebas piloto y prototipos que ayudarán a informar una estrategia integral de innovación cívica, datos, e interoperabilidad para el gobierno de la ciudad de México. Además, buscó beneficiar a los programadores ciudadanos seleccionados brindándoles capacitación y herramientas para que desarrollaran sus capacidades y se convirtieran en voceros de la innovación y la apertura gubernamental, además de prototipar otras formas de colaboración con ciudadanos, apoyando así un vínculo más transparente, colaborativo e innovador con el gobierno.

Para la primera edición de Código, el jefe de gobierno la Ciudad de México Miguel Ángel Mancera, propuso las cinco secretarías con las que trabajó la primera generación de Código para la Ciudad de México: Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), Secretaría de Turismo (Sectur), Secretaría de Salud (Sedesa), Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), Secretaría de Transportes y Vialidad (ahora Secretaría de Movilidad, Semovi) y el Laboratorio para la Ciudad. Estas entidades fueron elegidas dado su valor estratégico para el desarrollo de la agenda de la ciudad en 2014. Las Secretarías fueron elegidas debido a su trabajo previo en la apertura de datos o por su esfuerzo en generar este tipo de información para la ciudadanía, además de la prioridad que tienen sus agendas para la ciudad y los capitalinos. Es por ello que fueron clave para demostrar el éxito de Código CDMX y su impacto en distintos niveles del gobierno.

Para favorecer la innovación y libertad de los programadores, desde la inducción hasta la entrega de las versiones finales de cada proyecto, se acordó que los programadores sólo se basarían en las líneas estratégicas de las dependencias para definir sus propuestas, pero las decisiones de programación y el enfoque de cada proyecto serían con base en las investigaciones, encuestas y cuestionarios elaborados por los Programadores Ciudadanos.

La primera generación de Código CDMX fue un programa de innovación cívica en el que hackers colaboraron con una entidad del Gobierno de la Ciudad de México durante nueve meses. En ese lapso idearon, desarrollaron e implementaron aplicaciones cívicas y otras soluciones digitales creativas de código abierto para mejorar servicios urbanos. A través de Código CDMX se buscó construir una ciudad más abierta e innovadora, desplegando tecnologías que facilitan la interacción y la participación ciudadanas. Fue uno de los primeros experimentos del Laboratorio e implicó muchas primeras veces:

  • Fue la primera vez que el Gobierno de la Ciudad de México hizo una convocatoria abierta a la ciudadanía para participar en un proyecto tecnológico al interior de las oficinas de gobierno usando datos abiertos para fomentar la cocreación de soluciones para la ciudad.
  • Fue la primera vez en que algunas de las dependencias del Gobierno de la Ciudad de México abrieron datasets para uso público.
  • Fue la primera vez que Code for America trabajó con gobiernos fuera de Estados Unidos. México junto con Alemania y el Caribe fueron los primeros colaboradores.

Código CDMX v1 implicó una serie de procesos, estrategias y etapas sobre cómo desarrollar un experimento de innovación cívica. Se estableció una relación cercana y una atmósfera de cooperación con las dependencias gubernamentales participantes; convocamos a ciudadanos talentosos interesados en trabajar en gobierno, de los cuales salieron cinco programadores; llevamos a cabo un proceso de inducción con ellos, lo que implicó un taller intensivo sobre diagnóstico de información y apertura de datos; los programadores desarrollaron seis aplicaciones cívicas que después fueron implementadas y promovidas.

Los programadores cívicos tuvieron la oportunidad de elegir los temas que querían abordar y fueron instruidos para basar libremente estas decisiones sobre el “Plan General de Desarrollo” de la Ciudad de México. El Laboratorio para la Ciudad consideró pertinente que los programadores podían hacer uso de un respaldo profesional, por lo que se creó una Brigada Ciudadana que los guiara durante el desarrollo de las aplicaciones. Los Brigadistas eran voluntarios ciudadanos con diferentes áreas profesionales como diseño, programación y política pública. Al final de los nueve meses de trabajo constante, se publicaron las siguientes aplicaciones:

  • Eventario: Permite encontrar todos los eventos culturales que ofrece la Ciudad de México. [Secretaría de Turismo]
  • Traxi: Ayuda a elegir los taxis seguros que ofrecen un servicio de calidad en la Ciudad de México. [Secretaría de Transportes y Vialidad]
    Cuídate: Red social que te reta a cuidar tu salud por medio de actividades y eventos en la ciudad. [Secretaría de Salud]
  • Chécate: Ayuda a encontrar las clínicas, hospitales y centros de salud donde puedes recibir atención médica gratuita en la Ciudad de México. [Secretaría de Salud]
  • Verifícalo: Informa cómo y cuándo debes cumplir con tus obligaciones de automovilista, como la verificación vehicular y el pago de impuestos e infracciones. [Secretaría de Medio Ambiente]
  • Info Económica: Ofrece la oportunidad de conocer estadísticas, indicadores y resultados de estudios económicos de la Ciudad de México. [Secretaría de Desarrollo Económico]

Más allá de las aplicaciones y herramientas que se generaron para ayudar a la ciudadanía, Código CDMX fue un hito en la manera en que se implementaron las políticas de la ciudad y se buscaron soluciones a problemas dentro de las dependencias del gobierno. Al mismo tiempo, la primera generación de Código permitió acelerar los aprendizajes sobre los retos y las posibilidades tanto de la tecnología cívica como de la colaboración con gobierno. Estos aprendizajes resultaron en un cambio de estrategia radical para la segunda generación de Código 2017 – 2018.

Teoría de cambio

Las innovaciones tecnológicas y la cultura del aprendizaje compartido para el bien común pueden ser utilizadas para desarrollar soluciones digitales que mejoren la labor del gobierno o para generar valor público. Por lo tanto, es importante invitar a ciudadanos expertos en temas de apertura de datos, programación o visualización de datos a trabajar al interior de gobierno por un periodo de tiempo para ayudar a ver los problemas a los que nos enfrentamos desde otra perspectiva.

Al dirigir una nueva mirada a la generación de aplicaciones cívicas, se incentiva el fortalecimiento de la transparencia gubernamental, la maximización de recursos y la generación de puentes activos entre ciudadanía y gobierno, con la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas al trabajar en conjunto.

Numeralia
  • 5 hackers cívicos trabajaron por primera vez en gobierno.
  • Diseñaron 6 aplicaciones cívicas.
  • 6 entidades del Gobierno de la Ciudad de México participaron en un proyecto de innovación cívica.
  • 9 meses de trabajo conjunto entre ciudadanía y gobierno.
  • 250 ciudadanos interesados en la convocatoria.
Aprendizajes
  • Para que los proyectos sean sustentables a largo plazo es indispensable tomar para definir de manera conjunta los retos.
  • Aunque en el 2013 no existía un ecosistema real de civic tech, la coyuntura internacional y proyectos como Código ayudaron a vislumbrar el interés y potencial de cambiar el enfoque de hackers y start-ups tecnológicas para pensar soluciones urbanas.
  • Dada la falta de referencias locales, existe una curva de aprendizaje necesaria para este ecosistema. Encuentros como HackCDMX y talleres como los que organiza el LabCDMX y socios como Codeando deben de fomentar encuentros y apoyar la profesionalización del sector, como una apuesta que a mediano plazo la CDMX tiene el potencial de volverse uno de los epicentros de tecnología cívica. Esto requiere una multiplicidad de actores trabajando de la mano ya que la tecnología es transversal a todas las áreas y disciplinas (e.g. medio ambiente, salud etc).
  • Para darle un seguimiento adecuado a las aplicaciones creadas, deberá diseñarse un instrumento de evaluación para medir el nivel de satisfacción de los usuarios, así como la percepción del impacto que tienen los desarrollos tecnológicos desde el punto de vista de los ciudadanos que los utilizan. De este instrumento deberá generarse por lo menos un indicador cualitativo que analice el impacto de las cinco soluciones digitales que se hayan desarrollado conforme al diagnóstico de la problemática a atender, y la sustentabilidad del proyecto.
  • En un futuro, se puede esperar que ciudades cosmopolitas copien algunos de los programas ya planteados en la Ciudad de México. El progreso alcanzado por la ciudad es una muestra del avance alcanzado en activismo cívico y es un ejemplo de la responsabilidad que tiene el gobierno en incrementar su apertura y sus habilidad en datos abiertos.
  • La presión política y el romper paradigmas en la ciudad, y el país, puede servir como motor para impulsar la participación y colaboración ciudadana, un mejor gobierno, y la aportación de mejores servicios públicos a los ciudadanos gracias al uso de herramientas tecnológicas para al final lograr una mejor relación entre los ciudadanos y su gobierno.
  • Aunque el proceso de selección fue muy competitivo, el hackeo sigue sesgado a hombres en su mayoría. Para ello, se recomienda buscar a más mujeres para conseguir una visión más completa de las problemáticas y más opciones de solución.
  • Pese a que muchos de los programadores poseían habilidades en programación, hubo ciertos problemas en cuestiones de usabilidad y diseño. Para ello, se recomienda en un futuro integrar a diseñadores y expertos en usabilidad al programa Código.CDMX desde el inicio y no esperar su posible apoyo como voluntarios.
  • Para tener una evaluación adecuada de las aplicaciones generadas resulta útil que las diferentes entidades de gobierno identifiquen métricas básicas e indicadores que puedan medir el éxito de cada una.
  • Es importante mantener una comunicación consistente entre el Laboratorio, las entidades participantes y los programadores para desarrollar una relación productiva de trabajo.
  • Tener un incentivo financiero o de autoría puede ayudar a que los brigadistas (voluntarios) no pierdan el interés en el programa.
  • Lograr la apertura de datos a cambio de un beneficio directo a las entidades gubernamentales correspondientes.
  • Establecer un programa donde ciudadanos trabajen al interior de gobierno por un tiempo determinado y con una meta clara.
  • Conformar programas de innovación cívica que finalicen en resultados tangibles y promovibles.
  • Trabajar con funcionarios públicos de la misma ciudad maximizó las oportunidades de implementar mejores prácticas y generar relaciones constructivas entre los Programadores y sus equipos. Sin embargo, el caso de Infomercado (Emanuel Zámano con SEDECO) tuvo ciertas dificultades. Una mala comunicación entre este equipo generó una brecha entre la Secretaría y el Laboratorio. Esto ocasionó que la SEDECO avanzara en un proyecto similar por su parte y abandonara el proyecto de Emanuel. A pesar de esta situación, el staff de Código CDMX apoyó a Emanuel y utilizó el repositorio de GitHub para su aplicación. Ahora, el Programador Zámano continúa buscando opciones para seguir con su proyectos como alguna incubadora o startup.
Futuro

Estos aprendizajes nos llevaron a que, si bien estos fueron esfuerzos sirven para promover la aplicación de tecnología y colaboración entre ciudadanía y gobierno, es necesario que más allá de crear aplicación, es vital una apropiación de las dependencias para alimentarlas constantemente con información y recursos para mantenerlas actualizadas. La importancia de crear estas iniciativas radica en el aprendizaje de trabajar conjuntamente y profundizar más en el entendimiento de distintas maneras de acercamiento a un desafío entre los programadores cívicos y servidores públicos, con el fin de tener una colaboración más eficiente y fluida.

Con esto en mente, la segunda edición de Código CDMX responde a necesidades puntuales, resultado del trabajo intersectorial y multidisciplinario entre dependencias, organizaciones de la sociedad civil y academia, en el marco del Seminario Ciencia de Datos para la Ciudad. Hemos convocado a 76 personas de 24 organizaciones diferentes, que posteriormente formaron ocho mesas colaborativas para definir prototipos de solución a problemas públicos. El seminario es un proceso para demostrar el valor de la colaboración intersectorial desarrollando soluciones para superar un desafío público, mediante datos abiertos y participación ciudadana.

Los datos abiertos tienen el potencial de transformar la manera en la que los gobiernos se relacionan con sus ciudadanos. Libre acceso y libre uso es más que hacer disponible los datos: significa crear las oportunidades de enfrentar los desafíos urbanos. Código para la Ciudad y Seminario Ciencia de Datos buscan promover innovación en torno a cómo enfrentamos los problemas de la ciudad estableciendo alianzas de datos abiertos con organizaciones, empresas, instituciones, y personas dentro y fuera del gobierno dispuestas a compartir y colaborar en iniciativas de apertura y aprovechamiento de datos.