Experimento 2015

Debate Digital

Replicabilidad Alta
Estatus Finalizado
Provocación

La Ciudad de México se vio polarizada en discusiones tensas a propósito a la entrada al mercado de compañías como Uber y Cabify.

¿Cómo generar un debate de ciudad que ayude a generar espacios de discusión más productivos, y desde diferentes perspectivas? ¿Se puede crear una novedosa metodología que incorpore de diversas maneras voces ciudadanas al diseño de política pública en temas emergentes y urgentes? ¿Cómo incorporar las nuevas modalidades de transporte privado por aplicaciones al ecosistema de movilidad de la Ciudad de México?

Entendiendo la madurez del ecosistema de movilidad de la CDMX y aprovechando la Ley de Ciudad Abierta de la CDMX —que nos da a los capitalinos el derecho de ser parte del diseño de política pública—, ¿cómo integrar a la ciudadanía en la discusión sobre regulación y prestación del servicio de transporte, temas que usualmente se hacen a puerta cerrada?

Historia

La reciente incorporación de plataformas móviles para la utilización de servicios de transporte individual privado ha despertado un gran debate alrededor del mundo y la Ciudad de México no es la excepción. Por una parte, la innovación tecnológica se ha convertido en un impulsor esencial de cambio; sin embargo, la incorporación de estas tecnologías puede irrumpir drásticamente en la manera de operar de los taxistas y las instituciones, así como generar importantes externalidades – como el aumento del parque vehicular.

Tras la entrada en operación de las Empresas de Redes de Transporte (ERT) a la Ciudad de México en 2015, inició un enfrentamiento público entre éstos y el servicio de transporte individual, conocidos como taxis. La complicada situación política para regular a las ERT (Uber, Cabify, entre otras) cobró relevancia por la ausencia que tenían como figura y prestación del servicio de transporte en los marcos normativos existentes como la Ley de Movilidad. Derivado de esto, la Ciudad de México fue testigo de múltiples manifestaciones de taxistas contra lo que llamaban ‘taxis piratas’ y particularmente contra una supuesta ilegalidad en la operación de la compañías Uber, Cabify, entre otras, desatando polémicas entre una sociedad cada vez más dividida en torno al tema.

Bloqueos en importantes vialidades como Paseo de la Reforma, Tlalpan e Insurgentes y en zonas como Santa Fe caracterizaron estas protestas. El argumento de los taxistas era que el gobierno capitalino “tenía las facultades suficientes para aplicar las normas e impedir que empresas transnacionales como Uber y Cabify llegaran a nuestro país y se llevaran ganancias, afectando a la economía y abonando al desempleo”. Estas manifestaciones comenzaron a replicarse en otras partes de la República Mexicana con distintos gremios y asociaciones de transportistas convocando bloqueos en 29 estados. La polarización de la discusión estuvo marcada durante meses por las exigencias de los grupos de taxistas, quienes demandaron al gobierno de la ciudad la prohibición del servicio de transporte a través de aplicaciones digitales. Los manifestantes acusaban la ilegalidad e inconstitucionalidad del servicio, argumentando que la Ley de Movilidad y los reglamentos correspondientes señalaban claramente que era necesario contar con concesiones o permisos para prestar ese tipo de servicios de transporte.

Por otra parte, líderes de opinión y ciudadanos a su vez demandaron que se dejara operar a estas nuevas empresas. Argumentaron que había una mejora importante en calidad y seguridad del servicio, criticando las deficiencias del sistema de taxis y aseverando que el gobierno no debía de tomar medidas paternalistas y estancarse en paradigmas caducos de movilidad, sino aprovechar nuevos servicios y tecnologías para bien de los ciudadanos. Muchas de las discusiones en redes sociales se vieron teñidas de prejuicios sociales, atacando el carácter de los taxistas.

Así, escaló el tono de las demandas polarizadas y los rumores falsos. El debate además se centró en lo que desde el Laboratorio veíamos como una falsa premisa: que a la CDMX le tocaba escoger entre innovación o inclusión.

Desafío

Dentro de este contexto álgido, ¿cómo diseñar una metodología que pudiera redirigir la conversación pública a los temas centrales y hacerla, si no menos tensa, por lo menos más productiva? ¿Cómo se pueden generar debates en el contexto de una megalópolis tan diversa como la nuestra?

Se buscó generar una discusión basada en la competencia justa, así como la incorporación de tecnología a ofertas de movilidad y las externalidades que podrían producir estos nuevos servicios. El problema detonador representó en sí también una oportunidad. Es importante mencionar que la dimensión cobre relevancia en la Ciudad de México donde cotidianamente existen 140 mil unidades de taxi, con tarifas bajas comparado con otras ciudades y una baja calidad del servicio percibida por el usuario. La oportunidad yacía en aprovechar la coyuntura mediática para fortalecer el servicio de transporte individual de manera integral y una discusión pública en favor de una mejor movilidad en la Ciudad de México. Además, la coyuntura permitió prototipar nuevas formas para abordar discusiones polarizadas en la ciudad aprovechando la Ley de Ciudad Abierta de la CDMX y avanzar en el desarrollo de herramientas participativas de construcción de política pública.

Entre los retos que implicó hacer un debate digital se encontraron los siguientes:

  • Crear una metodología integral que ayudara al ciudadano a diferenciar entre mitos y realidades para poder tener un debate maduro.
  • Centrar la discusión en temas de competencia justa y generación de valor para los ciudadanos, entendiendo que la discusión tenía que ser multifactorial y que los puntos de vista encontrados son naturales.
  • Innovar en la forma de regular las nuevas tecnologías de las Empresas de Redes de Transporte (ERT), tomando en cuenta que no existe ningún precedente en toda América Latina.
  • Repensar el nuevo papel de las tecnologías ETR para que apoyen a la movilidad urbana sustentable y a la seguridad vial en lugar de que sean una amenaza a dichos conceptos.
  • Reunir a actores relevantes y de diferentes ámbitos que nunca antes habían estado juntos en una mesa de discusión para intercambiar ideas y reflexiones, así como generar recomendaciones para fortalecer la política de transporte individual taxi-empresas.
  • Crear el primer acercamiento entre líderes de taxistas y directores de Uber y Cabify.
  • Nutrir la construcción del marco regulatorio que el gobierno de la ciudad ha estado diseñando, a través de entidades como la Secretaría de Movilidad (Semovi), la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) y la Consejería Jurídica y de Servicios Legales del Distrito Federal (Cejur).
  • Compilar recomendaciones para alimentar la política de regulación de los taxis, entendiendo que la manera que operan y se regulan también debe de ser revisitada, a la par de discutir la regulación de las nuevas empresas de movilidad.
  • Experimentar con nuevas plataformas y procesos para hacer partícipes a los ciudadanos de las decisiones que impactan la vida pública de la ciudad.
  • Incluir formatos que democraticen la participación, generando varias oportunidades de diálogo, debate y colaboración.
Propuesta

El Laboratorio para la Ciudad propuso un ejercicio de apertura gubernamental y participación ciudadana para tratar la problemática aprovechando la inteligencia colectiva de la ciudad. El ejercicio propuesto fue la realización de una plataforma única que concentrara toda la información pertinente y explicara el proceso a seguir; un debate digital; mesas de trabajo presenciales que derivarían en una publicación de recomendaciones comentable para compartir con ciudadanía; y una plataforma con documentos abiertos que permitiera una última ronda de comentarios antes de finalizar las recomendaciones de política pública.

La tarea del Laboratorio fue diseñar dichos procesos y plataformas, además de moderar las discusiones, captando las recomendaciones y articulando las voces para crear un documento que generara un precedente en el tema. El documento de recomendaciones resultante se entregó al jefe de gobierno y a la Secretaría de Movilidad como insumo para nutrir la política de transporte de la ciudad y específicamente sobre los servicios privados.

El ejercicio se diseñó bajo el concepto de proyecto basado en resultados,utilizando un esquema de jerarquización de objetivos y metas verificables. Para esto, se utilizó una matriz de resultados en la que se establecen los componentes, propósitos y fines del ejercicio en la primera columna. La segunda columna especifica la meta indicador vinculada al elemento a evaluar, y la tercera columna muestra el medio de verificación de la meta indicador establecida. Asimismo, se establecieron los siguientes objetivos específicos con sus respectivos indicadores de cumplimiento:

  • Crear un espacio de intercambio de ideas y reflexión para captar y articular recomendaciones para nutrir la política pública de transporte de la Ciudad.
  • Reunir a actores relevantes y de diferentes ámbitos para intercambiar ideas y reflexiones, así como generar recomendaciones para fortalecer la política de transporte individual en la Ciudad.
  • Realizar sondeo sobre el tema del debate ‘taxis-servicios de transporte privado’ por aplicaciones móviles.
  • Compilar recomendaciones para nutrir la política de regulación transporte individual taxi-empresas.
  • Promover la participación ciudadana en la construcción de política pública a través de mecanismos innovadores y las nuevas tecnologías.
  • Redireccionar una discusión polarizada hacia diálogos propositivos y de conciliación.
  • Desmitificar información que inhiben una discusión constructiva.
  • Construir mejores herramientas participativas para la formulación de política pública.
  • Contribuir a la inclusión de voces de actores relevantes en el proceso de diseño de la política de transporte individual taxi-empresas.
  • Garantizar transparencia radical en el proceso y las recomendaciones resultantes.
  • Contribuir a que la Ciudad de México se convierta en la primera ciudad en América Latina en regular el tema de empresas de transporte individual (Uber, Cabify) y posicionar a la ciudad como una urbe de vanguardia en el tema.

El ejercicio participativo se desarrolló en tres fases: Debate, Mesas de trabajo y Recomendaciones de la ciudadanía.

Primera fase: El debate esbozó un primer panorama sobre las opiniones y el estado de la cuestión del paradigma de la movilidad en la Ciudad de México respecto a dos temas: apps que ofrecen servicios de transporte y competitividad de los taxistas. Las opiniones expresadas —por los líderes de opinión y los comentarios del público enviados por medios digitales (Twitter) y no digitales (Locatel)— fueron recabadas por relatores con el fin de documentar las posturas de los participantes y luego fueron utilizadas como material de análisis en mesas de trabajo.

Segunda fase: Las mesas de trabajo estuvieron compuestas por perfiles interdisciplinarios de expertos y actores involucrados en la conversación sobre las apps de movilidad. Buscamos que estos actores nutrieran las estrategias de regulación con el objetivo de que el gobierno de la ciudad tomara en cuenta esas opiniones e inquietudes en el diseño de la política pública al respecto. Fueron tres las mesas de trabajo con las siguientes temáticas: competencia justa, tecnología inclusiva y retribución cívica.

Las recomendaciones formuladas por los participantes de las mesas y las observaciones que la ciudadanía realizó durante un periodo de 48 horas en la plataforma abierta fueron compiladas para poder entregar un documento final de recomendaciones a las autoridades correspondientes.

Competencia justa

  • Autorregulación como mecanismo de ordenación más efectivo.
  • Contribución para fondos de movilidad.
  • Evitar monopolios.
  • Compartir datos generados en las plataformas digitales de empresas.
  • Regular bajo una perspectiva ambiental.

Tecnología inclusiva

  • Equilibrar costos de operación y eliminar trámites obsoletos.
  • Revisar el sistema actual de tarificación.
  • Fortalecer al taxi libre.
  • Impulsar tecnología para beneficio de todos.
  • Abrir datos generados por aplicaciones.
  • Diseñar e implementar una carta de derechos para el usuario.
  • Transparentar el diseño de política.

Retribución cívica

  • Impulsar políticas que reduzcan el uso del auto particular.
  • Recopilar información que permita tomar mejores decisiones de política pública.
  • Generar una regulación simple, transparente y competitiva.
  • No favorecer la congestión.
  • No incentivar el número de autos en circulación.
  • Impulsar un pacto por la movilidad.

Las autoridades poseen un documento con recomendaciones claras que fueron originadas desde un debate y una plataforma de participación ciudadana. Las estrategias informadas y pensadas desde distintos ángulos nos ayudarán a consolidar una ciudad abierta para poder tener una democracia más amplia y representativa.

Tercera fase: Las recomendaciones de la ciudadanía fueron recabadas en una plataforma virtual bajo las tres temáticas previamente establecidas en las mesas de trabajo. El Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT) nos apoyó en la apertura de una plataforma digital de retroalimentación de publicaciones, denominada PubPub. Mediante esta herramienta cualquier persona pudo hacer comentarios y observaciones sobre las recomendaciones surgidas de las mesas de trabajo. La plataforma permitió a todo ciudadano interesado tener acceso a las conclusiones obtenidas en las mesas de trabajo para manifestar su opinión. En ella podían agregar comentarios para fomentar discusiones precisas. PubPub además permite obtener un análisis minucioso de la información añadida al documento, así como distintos metadatos de quienes han ingresado información en ella.

La plataforma permaneció abierta durante 48 horas. Al terminar este lapso, se realizó un análisis de las opiniones vertidas y los datos obtenidos para la creación de un documento final de recomendaciones.

Cuarta fase: entrega a jefatura y Semovi. Una vez generado el documento, se presentó ante el jefe de gobierno y una mesa de trabajo de funcionarios de gobierno de la Ciudad de México, en donde la Secretaría de Movilidad, la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, y la Secretaría de Desarrollo Económico trabajaron en conjunto para impulsar los acuerdos obtenidos previamente en colaboración con la ciudadanía.

Quinta fase: implementación. Dadas las atribuciones e instrucciones, esta ya no estuvo a cargo del Lab sino de Semovi.

El 15 de julio de 2015, la Gaceta Oficial de la Ciudad de México núm. 133 Bis publicó una nueva regulación en torno a los sistemas de transporte en donde se reconoció legalmente a los operadores privados que trabajan por medio de aplicaciones digitales, quienes deberán gestionar un permiso y cumplir con los requisitos estipulados (tales como capacitación y seguro médico para los operadores).

La publicación representa un punto importante de la participación del LabCDMX en este proceso. Destacaron distintas recomendaciones que surgieron en las mesas del debate, por ejemplo, la creación de un fondo de movilidad del que las empresas serán contribuyentes primordiales.

Teoría de cambio

Si generamos procesos novedosos de debate y participación podemos lograr tener una discusión madura y proactiva como ciudad en torno a temas difíciles y complejos, en lugar de discusiones polarizadas (en ocasiones violentas) que frecuentemente se basan en rumores e información falsa.

Aprovechar el talento ciudadano a través de nuevas formas de incorporación de voces e ideas en el diseño de política pública propiciará:

  • Socializar temas de gran importancia gracias a la penetración de las tecnologías de la información en la población.
  • Debatir sobre temas relevantes para la ciudad y así llevar conversaciones a escenarios más informados y constructivos.
  • Apoyar que los medios sociales y tradicionales tengan información veraz sobre temas polémicos y que ayuden a madurar la conversación en vez de propagar “fake news” intencionalmente
  • Cocrear política pública con expertos y ciudadanos.
  • Evitar la creciente polarización social
  • Experimentar con nuevos modelos para crear conversaciones y debates de ciudad que influyan en las decisiones de gobierno
Resultados

En términos generales se cumplieron los objetivos del debate y se superaron en la mayoría de los casos las metas planteadas. En cuanto a los objetivos de componente, se logró reunir a los actores y actores relevantes. Se alcanzó la meta de las encuestas realizadas anterior y durante el debate. En cuanto a las metas de propósito de movilidad, se lograron captar las recomendaciones esperadas.

Respecto a las metas de propósito y experimento, se superaron los alcances de participación ciudadana en la mayoría de las metas planteadas. La parte más endeble del ejercicio fue PubPub, donde no se cumplió la meta de registrados. En este sentido, es importante considerar a futuro mecanismos para fortalecer esta fase del ejercicio y poder traducir una participación robusta en las fases anteriores a esta otra etapa y tipología participación.

Además, se logró redirigir una discusión polarizada. En medios se observó una modificación en los temas abordados y el tono de las noticias. No obstante, en las mesas sólo en dos de tres se logró despolarizar la discusión. Por otro lado, no se alcanzaron las metas de planteadas en cuanto a desmitificar información y construir mejores herramientas participativas.

  • 14,661 visitas al sitio web.
  • 26,091 reproducciones del debate en YouTube.
  • 14,889 tuits con la etiqueta #DebateCDMX.
  • 114 preguntas recibidas vía Locatel.
  • 52 participantes en las mesas de trabajo.
  • 3 mesas de trabajo (competencia justa, tecnología inclusiva y retribución cívica).
  • 1 plataforma de conversación digital.
  • 48 horas de plataforma abierta.
  • 150 participantes registrados para comentar en PubPub.
  • 107 comentarios de ciudadanos recolectados.
  • Un documento de recomendaciones que marcó precedente de regulación en América Latina.
  • Un proceso hasta ese momento único en el mundo. Meses después, Taiwán incursionó en un modelo similar que se ha vuelto paradigmático.

Los principales acuerdos negociados con Uber y Cabify fueron los siguientes:

  • Aportación del 1.5 por ciento del costo de cada viaje al Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón.
  • Registro para que los particulares puedan contratar el servicio público de taxi mediante apps.
  • Características que los vehículos deben contar para la prestación de servicio de transporte individual.

El Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peatón cuenta a la fecha con 188 millones de pesos de los cuáles no se ha destinado a ninguna obra o proyecto por el momento; sin embargo se tiene proyectado la intervención de 51 kilómetros de las líneas del trolebús para habilitarlas como carriles bus-bici. Tanto el registro como las características de los prestadores del servicio público de taxi mediante apps a crecido gradualmente sin contar con cifras que den certeza de los escenarios a futuro.

La metodología utilizada para el DebateCDMX fue una novedad no sólo para la CDMX, sino para el mundo, ya que en nuestras investigaciones no hemos encontrado un referente previo de otro gobierno que haya utilizado plataformas y metodologías de debate, mesas de trabajo en combinación con plataformas digitales, para co-crear política pública e inclusive evolucionar hacia “crowdlaw”. Varios meses después Taiwan utilizó una metodología similar para lo mismo, y este proceso se ha vuelto uno de los referentes más importantes a nivel mundial de procesos participativos contemporáneos.

Varias ciudades de América Latina replicaron la regulación que implementó la CDMX, volviéndose el referente para la región. Durante el mes de julio de 2015 comenzó el debate público por contar con una regulación en la prestación del servicio de transporte para la Ciudad de México. Posteriormente se sumaron en los meses siguientes ciudades de América Latina. El hito que marcó la Ciudad de México se vió reflejado en las acciones de regulación por países como Colombia, Chile, Argentina y recientemente Brasil.

Aprendizajes
  • Propiciar un espacio para el debate público ayudó a generar una discusión constructiva. El debate sobre las empresas de transporte particular y los taxis en la Ciudad de México giraba en torno a información falsa o imprecisa, este experimento ayudó en gran medida a disipar tal información errónea.
  • Es difícil enfrentar problemáticas polarizadas. Sería relevante encontrar mecanismos más allá de mesas de debates para poder enfrentar problemas de información falsa o imprecisa.
  • El rol de los moderadores en mesas de debate sobre temas urbanos es de suma importancia y es vital para el buen desempeño del ejercicio.
  • La construcción de herramientas digitales para la formulación de política pública participativa, como la transmisión en vivo del debate y el microblogging, resultan exitosas y son fácilmente replicables.
  • Es importante que las plataformas en línea para la participación ciudadana sean atractivas y de fácil acceso. Pensar en herramientas lúdicas y en incentivos para fomentar la participación puede ser una apuesta adecuada.
  • El debate digital fue un proceso de participación que puede ser replicado para otros temas u ciudades. Se puede aprovechar la documentación generada durante el proceso que atravesó la Ciudad de México y alinear los objetivos planteados en materia de regulación de transporte individual a las hipótesis sobre el uso de aplicaciones móviles.
  • Las redes y medios sociales se han convertido en un espacio donde se vierten las conversaciones más relevantes para un país. Sin embargo, estas plataformas también han servido periódicamente para difundir información equívoca y fortalecer argumentos sin sustento, y que por si solas no son el lugar adecuado para discusiones complejas y profundas.
  • A través de este debate nos propusimos madurar la conversación en línea sobre la regulación de apps que brindan servicios de transporte, es decir, llevarla a escenarios más informados y constructivos.
  • Nos dimos a la tarea de investigar y recopilar –previo al debate– aquellas ideas que han surgido alrededor de la regulación de apps que pueden considerarse como erróneas. Al compartir datos, estadísticas, informes y estudios que arrojan luz sobre estos argumentos que no siempre son válidos, queremos que los ciudadanos participen en una conversación propositiva y fructífera.
  • Si bien tenemos la ambición de elevar conversaciones que recaen en la opinión pública y los imaginarios colectivos, también somos conscientes de que la democracia es un espacio turbulento: pretender abordar una problemática desde todas sus aristas posibles es un reto complejo cuando se trata de decisiones de ciudad. A pesar de la complejidad del asunto, buscamos que en el debate digital y en las mesas de trabajo se diera cabida a las voces y opiniones más diversas entre sí.
  • El debate digital sobre tecnología y movilidad en la Ciudad de México es un experimento de vinculación entre creación de políticas públicas y participación ciudadana a través de herramientas tecnológicas: un ejercicio que busca fortalecer el músculo de inteligencia colectiva de la ciudad.
  • Las atribuciones del Laboratorio para la Ciudad son limitadas para el seguimiento de las recomendaciones. Se debe replantear el rol de un Laboratorio en las etapas subsiguientes para apoyar en la adecuada implementación, facilitando a su vez conversaciones adicionales para garantizar que las propuestas no se diluyan en su implementación. Al mismo tiempo esto genera una carga de trabajo adicional y se deben de valorar formas de incrementar la capacidad instalada del Laboratorio para poderlo hacer.
  • Existen varios puntos de acuerdo paradigmáticos que se negociaron con Uber, Cabify y empresas similares que aún no se han implementado, así como recomendaciones para hacer el gremio de taxis más competitivo.
  • Las recomendaciones resultantes influenciaron grandemente la manera que se reguló Uber en el resto de Latino América, dejando claro el rol (y responsabilidad) tan importante que tiene la CDMX en la región.
  • La regulación de la innovación necesita ser dinámica, ya que los escenarios cambian, y debe de estar en continua iteración tomando en cuenta ventajas y externalidades que cambian y se crean con el paso del tiempo.
Futuro
  • El Debate Digital CDMX inauguró el uso de distintas herramientas de participación ciudadana en la Ciudad de México, mismas que pueden volver a ser utilizadas para diferentes temáticas, iterando las metodologías para afinar los procesos.
  • Una vez concluidas las mesas de trabajo, el Laboratorio para la Ciudad desarrolló un informe de recomendaciones de política pública. Este documento estuvo disponible en línea a través de la plataforma PubPub, la cual estuvo disponible en la URL: debatecd.mx.
  • Además esta plataforma se ha estado afinando en colaboración con MIT y se ha utilizado en otros procesos.
  • Una vez generado el documento, este fue presentado ante una mesa de trabajo de funcionarios de gobierno de la Ciudad de México, en donde la Secretaría de Movilidad, la Consejería Jurídica y de Servicios Legales y la Secretaría de Desarrollo Económico trabajaron en conjunto para impulsar los acuerdos obtenidos previamente en colaboración con la ciudadanía. Varias de las recomendaciones (tales como el Fondo de Movilidad y el otorgamiento de tecnología competitiva a taxistas) siguen en proceso de implementación.
  • Una de las grandes conclusiones es que la política pública en torno a nuevas tecnologías debe de ser dinámica, y ajustada a manera que se entienden tanto las ventajas como las externalidades de la innovación tecnológica. Se deberá de hacer un análisis a fondo de los efectos de este tipo de servicios de movilidad con datos proporcionados por las mismas compañías para afinar la regulación.
  • El fondo de movilidad deberá de destinarse a proyectos estratégicos de movilidad sustentable, y crear mecanismos transparentes y legibles para comunicar a la población la manera que se están utilizando.
Estatus

Finalizado de parte del Laboratorio para la Ciudad.
En proceso de parte de Semovi.
Recomendaciones y puntos negociados aún deben de implementarse

Aliados

Debate

  • Enrique Hernández Alcázar – Periodista, moderador
  • Héctor Daniel Medina Meléndez – Vocero de la organización Taxistas Organizados de la Ciudad de México
  • Rubén Alcántara – Líder de la Alianza de Organizaciones de Radio Taxis, Sitios y Bases del Distrito Federal
  • Ignacio Rodríguez – Vocero de Taxistas organizados de la Ciudad de México
  • Felipe de Jesús de la Cruz – Vocero de Taxistas y líderes unidos contra la ilegalidad
  • Ana Paula Blanco – Directora global de comunicación de Uber para América Latina
  • Ricardo Weder – CEO de Cabify México
  • Paula Sofía Vásquez – Abogada por la UNAM
  • Xavier Treviño – Director en México de ITDP
  • Emilio Saldaña – Vocero del capítulo mexicano de Creative Commons
  • Manuel J. Molano – Director general adjunto del IMCO

Mesa 1

  • Paula Sofía Vásquez – Abogada por la UNAM
  • Ricardo Weder – CEO de Cabify
  • Mario Posadas – Director de Logística de Cabify
  • Víctor Aguirre López – Asesor Jurídico de Cabify
  • Rodrigo Arévalo – Director de Uber
  • Armando Reyes – Director de Políticas Públicas en México de Uber
  • Karina Licea – Asociado de Políticas Públicas en México de Uber
  • Roberto Remes – Director general de Ciudad Humana México A. C.
  • Jody Pollock – Coordinadora Senior de Proyectos de Fundación Idea
  • Jorge Ringenbach – Representante del Capítulo Mexicano de Creative Commons Guillermo
  • Velasco – Coordinador del Programa de Ciudades Sustentables del Centro Mario Molina
  • Jaime Aparicio – Director Regional de Easy Taxi
  • Gustavo Jiménez – Gerente Técnico de Transporte de Embarq México
  • Maite Ramos Gomez – Voluntaria de Coparmex
  • Manuel Herrejón – Representante de Risco Seguros y Fianzas
  • Eduardo Barajas – Taxista de Sitio

Mesa 2

  • Adriana Lobo – Directora Ejecutiva de CTS Embarq México
  • Juan Carlos Ravira – Presidente de la Confederación Nacional del Taxi
  • Daniel Medina – Vocero de los Taxistas Organizados de la Ciudad de México
  • Ignacio Rodríguez – Vocero de los Taxistas Organizados de la Ciudad de México
  • Felipe de Jesús de la Cruz – Vocero de los Taxistas y Líderes Unidos Contra la Ilegalidad
  • Francisco Cornejo – Representante legal de Tu Taxi
  • Alfonso Rivera – Director General de Radio Taxi
  • Jorge Vázquez – Coordinador del Consejo Nacional de Transportes del Distrito Federal
  • Denis José Gonzalez – Taxis Quetzales
  • Jaime Aparicio – Director Regional de Easy Taxi
  • Verónica Rubio – Directora de Operaciones México de Easy Taxi
  • Sebastián Barrios – Director de Tecnología de Yaxi
  • Juan de Dios Batiz – Director de Políticas Públicas de Uber
  • Manuel Molano – Director General Adjunto de IMCO
  • Leonardo Lambertini – Director de Inteligencia y Fundador de Social BITS
  • Carlos Martínez – Socio Fundador de Central Ciudadano y Consumidor AC
  • Federico Suárez – Ciudadano
  • Paola Villarreal – Ciudadano
  • Miguel Morán – Desarrollador de Traxi
  • Marcos Ávalos – Coordinador de Asesores de Cofemer

Mesa 3

  • Salvador Herrera – Director de Urbanística
  • Alfredo Pérez – Taxi Turístico
  • Joaquín Cajas – Taxi Turístico
  • Mario Germán Ramírez – Taxistas y líderes unidos en contra de la ilegalidad
  • Mario Posadas – Director de Logística de Cabify
  • Victor Aguirre – Asesor Jurídico de Cabify
  • Luis de Uriarte – Director de Comunicación en México de Uber
  • Hugo Rodríguez – Relaciones Públicas Latinoamérica de Uber
  • Amado Crotte – Especialista en Transporte de BID
  • Alberto Padilla – Director General en México de Blablacar
  • Christopher Córdova – Director de Social Innovation Factory
  • Javier Nuñez Melgoza – Comisionado de COFECE
  • Jorge Ramírez Investigador de CIDAC – José Akle Co Fundador de Yaxi
  • Aldo Rangel – Gerente de Marketing de Easy Taxi
  • Francisco Hoyos – Director de Comunicación y Mercadotecnia del Consejo Ciudadano
  • Peatónito – Ciudadano
  • Rodrigo Díaz – Pedestre