Experimento 2016

Ley de Ciudad Abierta

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Estatus Finalizado
Actualizaciones del experimento
Provocación

Una ciudad abierta es aquella que pregunta, escucha y colabora, donde sus agentes de transformación -dentro o fuera de gobierno- coordinan esfuerzos para superar retos a partir del conocimiento abierto y el diálogo permanente.

Ante esta visión, ¿cómo podemos apoyar la institucionalización dentro de gobierno para una ciudad abierta? Y dado que la apertura es una actitud -una forma de ser- y que, por ende, sus conceptos, posibilidades, mecanismos, y herramientas están en continua evolución, ¿cómo se crea un andamiaje legal igual de dinámico? Además, ¿podemos basarnos en sus propios preceptos y crearla por medio de un esfuerzo colaborativo e intersectorial?

Historia

La Ciudad de México y el país enfrentan un contexto en el que la confianza en la democracia, las instituciones y los gobernantes experimentan niveles muy bajos. De acuerdo con el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México (INE, 2015), únicamente el 21% de la población confía en los diputados, 22% en los partidos políticos, 25% en la policía, 29% en los jueces, 31% en gobiernos delegacionales, 36% en el gobierno federal y 32% en el gobierno de la Ciudad.

De acuerdo con el Centro de Investigaciones Pew, en su reporte sobre la aprobación de la democracia representativa a nivel global (2017), gran parte de la sociedad no está contenta con el funcionamiento de los sistemas políticos de sus naciones. Una mediana global del 46% dice estar muy o algo satisfecha con la forma en que funciona su democracia, en comparación con el 52% que no está satisfecho o no lo está en absoluto. Esto aunado a

El grado de conexión entre sociedad y gobierno tampoco es óptimo. El informe del INE propone el concepto de capital relacional como el número de contactos del que dispone cada ciudadano para acceder a redes de recursos políticos -y por ende tanto al goce de derechos como a la capacidad de influencia en la toma de decisión.

En la Ciudad de México, el 66.2 por ciento de las personas no tiene ningún contacto, mientras que el 14.7% cuenta con dos contactos. A pesar de ser una cifra muy baja, esto representa casi el doble que el promedio nacional, de 8.7%. No es sorpresa que, también de acuerdo con éste informe, sólo el 15 por ciento de los habitantes de la Ciudad de México percibe que en la democracia todos colaboran para lograr un mismo objetivo.

Con respecto a la solución de problemas y generación de valor público, la Ciudad de México ha tenido grandes avances, sin embargo, existen desafíos complejos pendientes. Para fortalecer la relación entre sociedad y gobierno, no sólo es importante que exista apertura en el gobierno, sino en cada uno de los componentes y sectores de la sociedad en cuestión por medio de un ecosistema de ciudad abierta.

Hasta el 2016 no existía en nuestra ciudad marco legal alguno que dotara al ciudadano de un rol activo en el diseño de política pública, reconociendo su co-responsabilidad en la generación de valor público y en la solución de los problemas urbanos. Para resolver problemas complejos no se requiere de una receta única, sino de una actitud para descubrir formas colectivas y participativas de abordar el problema que puedan resultar más efectivas.

Por otra parte, no existe un precedente de buenas prácticas en el contexto de gobierno abierto tales como la apertura de datos (inclusive los datos generados por la ciudad como bien público); la adquisición de plataformas no propietarias, cuyo código también debería de ser abierto por haberse comprado con dinero público.

Ante este contexto, surge la Plataforma de Gobierno Abierto la cual se presentó como un primer esfuerzo facilitado por el Laboratorio para la Ciudad como un grupo informal de trabajo concentrado en co-crear y promover un modelo de Ciudad Abierta para la Ciudad de México, reuniendo por primera vez en la misma mesa a todos los actores que tienen facultades y atribuciones relacionadas para llegar a una visión compartida y coordinar esfuerzos:

  • Contraloría: Transparencia y rendición de cuentas
  • Oficialía Mayor: Datos abiertos, tecnología, sistemas interoperables y modernización de servicios
  • Finanzas: Pagos en línea y sistemas de información, además de asignación de recursos
  • Laboratorio para la Ciudad: prototipos y experimentos para explorar nuevos modelos de participación y colaboración
  • InfoDF: Transparencia y rendición de cuentas.
Desafío

El comienzo de esta administración marca la primera vez que se toca el tema de gobierno abierto en la historia del país: no existía un vocabulario, visión compartida o habilidades institucionales relacionadas. Los esfuerzos iniciales llevados a cabo por la Plataforma de Gobierno Abierto, permitieron ahondar en el diálogo de la apertura gubernamental.

No obstante, ante el contexto de desconfianza, desarticulación del ecosistema y tras las experiencias obtenidas por la PGA, el grupo identificó la necesidad de reforzar estos esfuerzos con un marco normativo ágil e innovador que pudiera dar sustentabilidad a las actividades y herramientas enfocadas en poder avanzar hacia un gobierno abierto en la Ciudad de México.

Teoría de cambio

Siguiendo los propios principios de una ciudad abierta, a través de un esfuerzo colaborativo en donde los actores compartan experiencias e ideas por medio del diálogo intersectorial, será posible definir un marco normativo flexible en materia de gobierno abierto que impulse una nueva forma de entender el rol del gobierno ante la ciudadanía.

Propuesta

Considerando los avances de la construcción de la Plataforma de Gobierno Abierto (PGA) y reconociendo que la coyuntura de desconfianza actual entre ciudadanía y gobierno obliga a abrir puertas de entrada de los ciudadanos a los procesos de toma de decisión gubernamentales, el grupo de trabajo, con un espíritu de exploración de nuevas ideas y en coordinación con la Asamblea Legislativa del DF, proponen una iniciativa de Ley de Gobierno Abierto que permita comenzar ese proceso gradual de cambios profundos hacia la apertura, tanto en el sector público como, en un futuro, en los sectores privado, social y académico. La activación de diferentes tipos de conocimientos, la distribución del poder y responsabilidades en la toma de decisiones públicas están al centro de esta propuesta de legislación.

La propuesta de ley estableció un marco institucional compuesto por: 1) un conjunto amplio de principios de política pública y conducente a la mejora constante en transparencia, participación, colaboración, aprovechamiento de tecnología e innovación cívica; 2) un modelo de madurez con niveles, guías de implementación y buenas prácticas como marco de trabajo para dar seguimiento a las experiencias, aprendizajes y avances; 3) un Consejo de Gobierno Abierto conformado por gobierno, sociedad civil, academia y órganos garantes que acompaña, asesora y dirige a las dependencias en el proceso de maduración, y 4) las directrices en materia de levantamiento, almacenamiento y publicación de datos abiertos.

Además, se propone que el software desarrollado por las dependencias gubernamentales esté en código abierto. Esta propuesta buscó aprovechar los recursos y voluntades existentes y no se contrapone con otras leyes como la Ley de Acceso a la Información Pública del DF o la Ley para el desarrollo del DF como Ciudad Digital y del Conocimiento.

La Ley Para Hacer de la Ciudad de México una Ciudad Abierta surge como una iniciativa colaborativa que establece el marco normativo e institucional de gobierno abierto para la Ciudad de México. En ella se reconoce el derecho que tiene la sociedad de colaborar con el gobierno y establece un mecanismo institucional para garantizarlo. Mecanismo que se basa en conectar al gobierno con el conocimiento abierto y con las comunidades a quienes sirve.

En la Ciudad de México hay organizaciones dentro y fuera de gobierno que trabajan para superar los retos que implica vivir en esta urbe, ya que la interacción de estas organizaciones es poca, el conocimiento que comparten es limitado, además, las comunidades impactadas por la toma de decisiones no están involucradas en el proceso. Esta normativa busca garantizar un flujo ágil de información y conocimiento de calidad, además del involucramiento de los ciudadanos y comunidades en las decisiones que les impactan.

Asimismo, esta ley busca potenciar la colaboración de los particulares en la conformación, desarrollo y evaluación de las políticas, planes, programas y acciones de las Delegaciones, Dependencias, Entidades y Órganos Desconcentrados de la Ciudad de méxico, con prioridad en en el desarrollo de sitios y aplicaciones para dispositivos móviles y estrategias, así como en las campañas de comunicación social.

Resolver los problemas de la ciudad implica el compromiso de todos los sectores de la población. Esta ley busca métodos alternativos para solucionar problemas complejos que la burocracia tradicional no ha podido resolver, evolucionando nuestros preceptos de participación ciudadana. La apertura es una actitud hacia nuevas ideas, métodos y cambios. El éxito de este mecanismo radicará en la imaginación y voluntad de los agentes de que lo aprovechen.

Resultados
  • Se logró la coordinación de distintos equipos que trabajaban en proyectos de leyes, trascendiendo barreras partidistas
  • La Ley de Ciudad Abierta fue aprobada el 15 de abril de 2015 por unanimidad en sesión ordinaria de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en resultado del trabajo y esfuerzos colectivos anteriormente mencionados.
  • La Ley de Ciudad Abierta entró en vigor el 7 de octubre de 2015 convirtiéndose así en el primer ordenamiento jurídico a nivel local en México y Latinoamérica* en materia de gobierno abierto.
  • Por primera vez los ciudadanos de la Ciudad de México tienen el derecho de ser parte del diseño de política pública.
  • Por primera vez se legisla en México el tema de datos abiertos, subrayando que estos deben de considerarse un bien público, marcando los inicios legales de la transparencia proactiva en nuestro país.
  • Por primera vez se habla a nivel legislativo en la CDMX de conceptos y preceptos como crowdsourcing, plataformas no propietarias y código libre.
  • Por primera vez se crea una “ley dinámica” que dotó a los ciudadanos con voz y voto, siendo partícipes activos de la democracia más que observadores.
  • Esto es una primera base para ampliar en un futuro esta ley hacia preceptos de cultura libre, gobernanza anticipada y marcos legales en torno a la experimentación desde gobierno para probar ideas nuevas, fortalecer habilidades, y generar nuevas formas en torno a la creación de valor público desde redes distribuidas de conocimiento compartido y acción conjunta.
  • Diferentes dependencias llevaron a cabo proyectos y programas relacionados al tema, de los cuales destacan Contrataciones Abiertas (Oficialía Mayor y Contraloría), Contralores Ciudadanos (Oficialía Mayor), sistemas para poder pagar en línea (Finanzas), simplificación de trámites y su concentración en un único portal (Oficialía Mayor), entre otros.
Aprendizajes
  • Al reconocer que el establecimiento de políticas de Gobierno Abierto se puede ver condicionado a las limitaciones materiales, financieras y de las capacidades humanas de las instituciones, la Ley Ciudad Abierta prevé un mecanismo de monitoreo y mejora de las políticas públicas emanadas de la misma. En este sentido no se busca “decretar” el Gobierno Abierto, sino acompañar a través de obligaciones jurídicas específicas la necesaria evolución de las instituciones de la ciudad. Se establece así el llamado “Modelo de Madurez”.
  • Ciudad Abierta reconoce que una parte fundamental de cualquier Gobierno Abierto es su capacidad de implementar mecanismos que faciliten la innovación en la gestión y la administración pública. Para esto, un Gobierno Abierto debe mantener abiertos canales de comunicación y retroalimentación mediante los cuales los ciudadanos puedan proponer mejoras, alternativas y aportaciones a los procesos gubernamentales.
  • Se entiende que la transparencia proactiva y compartir información es una forma no sólo de rendir cuentas, sino de lograr que terceros puedan generar valor público. (e.g. los datos abiertos generan estudios y propuestas desde academía, así como apps en beneficio de la ciudadanía.)
  • Al reconocer que un Gobierno Abierto requiere forzosamente de la participación de la población, la Ley Ciudad Abierta establece mecanismos que buscan promover la cultura de colaboración y participación de la población capitalina.
  • Para crear un ecosistema de apertura en la ciudad es necesario pensar en acciones concretas para los ciudadanos, así como espacios para llevarlas a cabo. La estrategia debe estar acompañada de un marco metodológico que contemple indicadores diversos (cualitativos y cuantitativos), generación y cruce de datos.
  • Es necesario un marco normativo para transformar las buenas intenciones, los avances y éxitos en obligaciones. Este marco debe contemplar la mentalidad (criterios de decisión de política pública), el ecosistema (Consejo de Gobierno Abierto, así como comisiones inclusivas y efectivas de trabajo), el insumo (datos abiertos) y el proceso (modelo de madurez flexible).
  • El concepto de gobierno abierto no es fácil de entender, dentro o fuera de gobierno. Se confunde a menudo con algunos de sus mecanismos, como por ejemplo con datos abiertos, modernización administrativa o gobierno electrónico. Se necesitarán esfuerzos concentrados, una importante coordinación interinstitucional y continuos casos prácticos que pongan sus principios para resolver retos urbanos, y de esta manera realmente afianzar estas prácticas dentro de gobierno.
  • Se necesita gran voluntad política y presupuestos que garanticen su implementación institucional, avanzando simultáneamente en varios frentes. También se necesitan generar nuevas habilidades y conocimientos dentro de gobierno para poder madurar las iniciativas institucionalmente.
  • La Ley de Ciudad Abierta existe y ha dado como resultado algunos pasos importantes. Pero su verdadera aplicación queda como un reto importante para las futuras administraciones. No es suficiente tener una ley de avanzada, se necesita llevar a cabo el rediseño institucional necesario para que pueda tener un impacto sistémico en beneficio de la población.
  • Los cambios culturales grandes se enfrentan con mucha resistencia que hay que vencer; es especialmente importante la voluntad política de altos mandos, la coordinación institucional y la capacitación continua en temas nuevos.
  • Independientemente de sus limitantes, se ha visto interés diversos partidos en su aplicación lo cual nos permite vislumbrar que la ley misma ha sido capaz de activar uno de sus propios principios: entender que ciertos temas van más allá del gobierno o de partidos, y se vuelve una agenda de ciudad.
Futuro

El desarrollo, implementación y éxito de esta Ley es parte fundamental para la innovación y participación ciudadana ya que mantiene una articulación, comunicación e intercambio continuo entre la ciudadanía y la administración pública, promoviendo aportaciones en procesos gubernamentales y favoreciendo la rendición de cuentas. La Ley de ciudad Abierta deja fundamentos legales importantes para que futuras administraciones la puedan llevar a la práctica y a afianzar su institucionalización.

Presentación Ley de Ciudad Abierta