La Ciudad de México es una Ciudad Creativa ante la Unesco

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) es el órgano de las Naciones Unidas encargado de medir el desarrollo cultural a nivel internacional con el objetivo de estudiar las industrias creativas.

Hoy, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. El rápido y complejo proceso de urbanización genera diversas consecuencias en la sociedad. En respuesta a esto, las ciudades han intensificado sus capacidades creativas, de innovación y de emprendimiento al incrementar el uso de las tecnologías digitales, al impulsar la diversidad cultural y al construir nuevos puentes para la cooperación internacional. En este contexto, la Unesco propuso unir a ciudades para compartir experiencias en siete sectores de las industrias creativas: literatura, cine, música, artesanías, nuevos medios, gastronomía y diseño.

En 2004, la Unesco creó la Red de Ciudades Creativas para promover la cooperación entre ciudades que identifican la creatividad como un factor estratégico para el desarrollo urbano sustentable, con respecto a los niveles económicos, sociales, culturales y medioambientales. Las más de cien urbes que actualmente forman parte de la red trabajan en conjunto para posicionar a las industrias culturales y creativas en el corazón del desarrollo de los planes a nivel local, así como cooperar activamente a nivel internacional.

En la Ciudad de México, se planteó la conversación en torno a la creatividad —específicamente, en el tema del diseño— como un factor clave de aprovechamiento para generar desarrollo socioeconómico y un mejor diálogo entre y dentro de las sociedades, ya que las estrategias sustentables para la ciudad están presentes únicamente en ciertos sectores. Aunado a esto, no existe un engranaje común donde la autoridad pública y los diseñadores tengan clara la sinergia que se genera con el aporte de ambos.

No obstante, existen oportunidades debido al valor que se le otorga al diseño en la ciudad —la CDMX será la Capital Mundial del Diseño en 2018— y las iniciativas de organismos independientes por empujar proyectos que conlleven al estudio y emprendimiento del diseño, por sí mismo y en conjunto con otras disciplinas sociales para mejorar la ciudad. La propuesta de la candidatura de la CDMX como “ciudad creativa” ante la Unesco es ubicar sobre la mesa el papel del diseño y de los diseñadores como mediadores y comunicadores entre el gobierno y la ciudadanía a través de experiencias, o del aprovechamiento de las nuevas tecnologías, teniendo en cuenta que habrá externalidades que fracturen el buen funcionamiento, pero que pueden tomarse como oportunidades.

La red está abierta a ciudades que quieren compartir sus logros dentro de las industrias creativas, o de aquellas que buscan compartir sus conocimientos y prácticas a lo largo de los clústeres culturales alrededor del mundo. Las ciudades se han convertido en actores clave para promover la diversidad cultural y el diálogo, así como generar nuevas oportunidades para el desarrollo a través de formas únicas de asociación.

Ante la falta de reconocimiento del papel que desempeñan las industrias creativas en la ciudad y la limitada conversación que existe sobre el diseño como agente creador y generador del vínculo de la ciudadanía con el espacio que habita y su gobierno, surge la candidatura de la Ciudad de México como ciudad creativa en la categoría de diseño como una forma de marcar un precedente institucional; es una manera de afianzar a mediano plazo las oportunidades para entablar el diálogo que hará más fuerte el vínculo entre diseño y política pública.

Esta candidatura no se basa en la construcción física de estructuras estéticamente diseñadas, sino en la construcción intangible de una nueva manera de hacer ciudad a través de la metodología que forma parte de la esencia del diseño, es decir, de plantear una problemática y sus posibles soluciones para posteriormente prototiparlas.

El diseño puede funcionar como un lugar de intercambio, de diálogo, y definirse a través de su enorme aportación como herramienta de transformación. La candidatura busca plantarse como una plataforma de cómo el diseño puede contribuir a comunicar un mensaje que busca generar inquietud en la sociedad y convencerla de que se le está haciendo un llamado a participar.

La candidatura de la CDMX como ciudad creativa

A partir del apoyo de la Coordinación General de Asuntos Internacionales de la Ciudad de México, y en colaboración con la oficina de proyectos creativos Buró-Buró, se extrajeron insumos del haber —servicios, bienes, estudios, investigación, difusión— en la Ciudad de México en materia de diseño para conocer con lo que cuenta la urbe y así poder generar una narrativa que los resalte. Se generaron indicadores para poder medir el impacto del diseño en la ciudad (métricas de trabajo, agentes, proyectos, programas, centros de investigación, alcances, etcétera) y, con ello, se generaron infografías y análisis comparativos.

Paralelamente, se realizó una investigación exhaustiva en la iniciativa privada sobre el estatus del diseño en la ciudad en términos económicos, políticos y sociales con base en los indicadores previamente mencionados. Se escribió la candidatura, llenando los puntos solicitados por la Red de Ciudades Creativas de la Unesco y se propuso una serie de puntos para generar un debate a nivel local sobre la importancia de la injerencia del diseño en la Ciudad de México.

Las contribuciones propuestas de acuerdo con el plan de acción giran en torno a construir una narrativa sobre los valores y prácticas de diseño en la Ciudad de México como una historia congruente que pueda contarse, ser adoptada y reconocida por los diversos sectores más representativos del entramado urbano. Articular al ecosistema de diseño de forma abierta, participativa y consistente es una labor que requiere visibilizar la importancia de la creatividad y el diseño como disciplina que impacta en el desarrollo de la planeación urbana y que construye importantes esfuerzos para fortalecer estrategias y generar nuevas posibilidades de acción.

Es importante generar vínculos entre el sector creativo y los hacedores de política pública, de forma que se entienda, conceptualmente y de forma práctica, la injerencia que tiene una disciplina como el diseño en el desarrollo de la urbe. No existe aún una articulación del estado del arte que permee en todos los niveles —social, público, privado— sobre el vínculo entre el Estado, la producción y el diseño. Es preciso que actores de diversos ecosistemas puedan interactuar para plantear estrategias y acciones que fomenten la implementación del diseño como instrumento o sistema de desarrollo.

Un nueva forma de asumir la creatividad en la CDMX

El nombramiento de la Ciudad de México como “ciudad creativa” dentro de la Red de Ciudades Creativas de la Unesco es una forma de reconocer su enorme potencial en el campo del diseño y sus vertientes. Formar parte de esta red internacional representa una ventana de oportunidad para dirigir el papel de la creatividad como facilitadora del desarrollo sostenible a través del intercambio de prácticas dirigidas hacia la inclusión.

El llamado a la acción es ineludible. Tenemos en nuestras manos el compromiso y la convicción de que mejorar la calidad de vida de la ciudad de manera práctica implica convertirlo en un campo de aplicación en el presente, uniendo fuerzas con otros niveles de gobierno, así como con la sociedad civil.

Ser una ciudad creativa desde el diseño no es una etiqueta inamovible, es una invitación para desarrollar las fuerzas creativas que se gestan en la Ciudad de México. Implica reconocer mejor nuestras fuentes de crisis y acciones correspondientes que redirijan la manera de pensar y aplicar esta práctica hacia la sustentabilidad. La designación es, por tanto, la oportunidad de un proyecto colectivo, que para hacerlo realidad, requiere de los esfuerzos de todos los involucrados e interesados  en ensalzar la práctica de diseñar participativamente.

Diseño enfocado en lograr una CDMX más resiliente

Ser una ciudad creativa desde el diseño implica reconocer mejor nuestras fuentes de crisis y acciones correspondientes que reorienten la manera de pensar y aplicar esta práctica. Pensar en el diseño participativo como un proceso social que integra comunidades es invertir los roles jerárquicos clásicos que solemos reproducir. El diseño puede funcionar como un lugar de intercambio cultural y definirse a través de su enorme aportación como herramienta de transformación.

Dentro de la búsqueda inherente del ser humano por generar un vínculo con el entorno que lo distingue, la Ciudad de México, el diseño que se gesta en ella y su identidad resaltan el valor de lo local desde quienes construyen/hacen la ciudad. Cada ciudad crea sus propias soluciones. Cada urbe se vuelve autónoma a través de la capacidad de agencia de sus ciudadanos al hacerse presentes y activos cuando de sobrevivir se trata. Al mostrar la cara frente a la adversidad han propuesto una forma no programada de hacer ciudadanía y de perfilar sus esfuerzos hacia nuevas maneras de construir o reconstruir su hogar. No hay manuales ni recetas, sino cuidado por lo propio, lo que dispara la creatividad.